A raíz de la decisión de Bellido de iniciar la renegociación de los contratos con el Consorcio de Camisea, quienes intervienen en la explotación, transporte, exportación y abastecimiento interno del gas, se ha producido un desconcierto en la población y sobre todo en los inversionistas al no tener precisado claramente qué es lo que quiere el Gobierno.

Para ejecutar una nacionalización, es necesario conocer cómo opera el Consorcio del Gas, qué servicio brinda a los consumidores y qué beneficios recibe el país, temas que, dan la impresión, el Gobierno no los tiene claros.

El año 2000 el Estado Peruano adjudicó la exploración y explotación del yacimiento al Consorcio Camisea mediante un contrato vigente hasta el 2040, el cual no es lesivo para el país, cualquier acto de nacionalización sin un pago justo es EXPROPIACIÓN y quebrantará el orden jurídico, pues el actual marco constitucional y legal no lo permiten.

Resueltas las negociaciones de los contratos, hace 17 años Camisea reactivó sus inversiones en las Malvinas – Cusco, logrando extraer alrededor de 1600 millones de pies cúbicos (MMPCD) de Gas Natural, 400 millones se reinyectan al no existir demanda, 1200MM se transportan por tuberías de 25” de diámetro aprox. hasta Melchorita exportándose entre 500 a 600 MMPCD de LNG licuefactados en frío (-168° C). Otros 600 millones se distribuyen: 300MM para las Empresas Eléctricas que producen el 40% de la energía total del país y 300 para consumo local doméstico y automóviles (GNV).

Por otra tubería paralela desde Malvinas, llega a Pisco los líquidos del gas, que al fraccionarse produce entre otros, GLP que abastecen el 75% del consumo nacional, envasándose en balones por varias empresas distribuidoras, el faltante se importa.

Recientemente, bajó de precio por el subsidio del Estado, que lo incorporó al Fondo de Estabilización de Combustibles.

Los beneficios económicos que recibe el Perú de este contrato, entre impuestos y regalías, llegan al 65% de sus utilidades, que representan alrededor de 40 mil millones de soles en estos 17 años de operación, gran parte de estos los recibe Cusco, además de generar miles de puestos de trabajo.

Dentro de este positivo panorama, es innegable que existe un gran déficit de redes de tuberías de distribución de Gas Natural (sólo 6 millones de hogares lo tienen), es necesario que el Estado en coordinación con las empresas especializadas realicen importantes inversiones en infraestructura de redes y construyendo tanques de almacenamiento (CityGates), logrando masificar su uso a un precio económico, menor al del GLP.

Finalmente, el Gobierno en lugar de promover la destrucción de lo que opera bien, como el gas y la minería, que inyectan altos ingresos económicos y dan trabajo, debería centrarse en resolver la serie de problemas prioritarios que tenemos y que se incrementan por la falta de gobernabilidad.

Independientemente, es conveniente precisar que hace un tiempo se concluyó la autopista que conecta Pisco con Ica, pero el MTC no resuelve los cruces y retornos de ingreso a los desarrollos agrícolas de la zona, dejando inoperativa esta importante infraestructura vial, que resolvería la congestión vehicular y los accidentes.

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