No se requiere ser un especialista en el tema para opinar que la primera obligación del Estado y del Ministerio de Salud es disminuir el número de muertos y contagiados así como aumentar el número de recuperados del Covid-19. Si partimos de esa base, conforme a la información oficial al domingo 27 de junio teníamos 9,317 personas fallecidas, 279,419 casos confirmados, 1,645,112 personas muestreadas, 1,365,693 casos negativos, 167,998 personas dadas de alta y 10,861 hospitalizados. A lo que debemos agregar que de los casos confirmados por sexo un 57.8% eran hombres y 42.2% mujeres. Esas cifras son muy malas y se convierten en desastrosas si los muertos llegan a cerca de 30,000 como muchos expertos sostienen.

El día domingo 27 de junio escuché al ministro de Salud Zamora señalar que el Gobierno pretende de alguna forma unificar el sistema de salud. Esa frase se presta a diversas interpretaciones. Una de ellas podría ser la expropiación de las clínicas privadas, tal como el presidente Vizcarra amenazó, invocando el artículo 70 de la Constitución a pesar de que el Ejecutivo carece de una ley específica que la autorice por causa de necesidad pública o defensa nacional. No obstante si la tuviera, tendría que identificar a las clínicas expropiadas así como a sus dueños, valorizarlas y determinar los daños y perjuicios a través de un dictamen pericial, con la posibilidad de tomar posesión de los bienes expropiados dada la urgencia de la situación, pero aun así tendría que escoger cuáles clínicas expropia y cuáles no, porque resulta inverosímil que expropie a todas simultáneamente. Además de ello debería tomar medidas adicionales para resolver el desorden consiguiente de una medida de ese alcance. Resultado, el remedio muy probablemente sería peor que la enfermedad.

Sin embargo, si interpretamos esa frase como una óptima colaboración ente los sistemas privados y públicos de la salud, creo que la posición del ministro Zamora es plausible. Esperemos que el reciente acuerdo entre el Gobierno y las clínicas privadas nos encamine por esa ruta. Hay algo que debemos tener presente, en términos generales la atención en las clínicas privadas es mejor que en los establecimientos públicos. No cabe duda que algunas o muchas de las clínicas privadas abusaron de su posición dominante de mercado. Y eso en plena pandemia estaba muy mal y ameritaba la intervención del Estado. A título personal espero que los sistemas privados y públicos de salud operen de buena fe como socios inteligentes en esta desgracia que nos agobia.