Esta semana se inicia el proceso de constitución del nuevo Congreso para el periodo 2021-2026. Será el primer Congreso quinquenal, luego de la reforma constitucional para la no reelección inmediata de sus integrantes. Sus características de fragmentado y de miembros, en su gran mayoría sin experiencia en el quehacer parlamentario, nos darán respuestas a muchas de las interrogantes planteadas para saber si será diferente a los parlamentos que hemos tenido en los últimos veinte años o será más de lo mismo, en el que la población no se sienta realmente representada.

La función de representación desde el inicio del siglo XXI ha dado un vuelco quizás inesperado promovido por la velocidad de la información que viaja a través de los medios de comunicación tradicionales incorporados a las redes sociales como nuevos vehículos informativos, y de la posibilidad de que las personas informen también desde las redes sociales; ahora cada smartphone hace de cada ciudadano un potencial periodista.

Así, la función de representación asume nuevos retos, el cual estará básicamente ligado a la capacidad de los congresistas de poder informar e interactuar con sus distritos electorales en tiempo real y de la propia institución parlamentaria para poder comunicar eficientemente sus mensajes.

Los parlamentarios deben entender a las redes sociales dentro de un sentimiento de amor y de odio, ya que por un lado les permitirá comunicarse con la población, ya que han desaparecido con ellas las distancias geográficas, pero a la vez las redes sociales darán a conocer las críticas sobre su comportamiento político, pero también personal.

Por ello es de gravitante importancia que los nuevos parlamentarios, los que por su juventud deberían usar mejor las herramientas tecnológicas que la anterior generación de parlamentarios, sepan comunicar eficazmente de su labor y sepan cubrir las brechas bien segmentadas en todos los estratos sociopolíticos. No bastará para ello poner un twitter y una publicación en cada una de las redes sociales, para ello deben entender bien el concepto de mensaje-segmento para que puedan comunicar bien en cuanto al contenido y el timing.

Presumo que este Congreso y sus integrantes sabrán comunicar mejor. La comunicación ahora es más importante que nunca para la política. Lenguaje apropiado, uso correcto de los mecanismos parlamentarios para legislar, fiscalizar y hacer una eficiente labor de control político al gobierno, es parte de la ecuación para hacer una eficiente labor de representación.

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