Nos ocupábamos ayer de la irresponsabilidad con la que actúa cierto sector de nuestra juventud para pensar en el futuro del país. El propio hecho de equivocarse al compulsar las cosas a la ligera; o peor aún, desdeñar el peligro que enfrentamos como sociedad al dejar que el comunismo se apropie sin retorno del Perú, revela una inconmensurable falta de sindéresis. Guardamos aún esperanza de que los jóvenes entiendan el grado de peligro del momento, acudiendo esta vez a las urnas con la lección aprendida de lo que le sucede a los países que caen en el comunismo disfrazado de cualquier otro nombre. Les basta mirar a Cuba y Venezuela para aprenderla fácil.

Además, recuerden lo que les ocurrió cuando vacaron a Vizcarra. La izquierda los usó de manera infame lanzándoles a las calles a defender a un corrompido, mentiroso, sinvergüenza e hipócrita a tiempo completo, quien cargará sobre sus lomos ese crimen de lesa humanidad que perpetrase al desatender la Sanidad Pública y acelerar el avance de la pandemia Covid. Recuérdenlo bien. Vizcarra no compró pruebas moleculares, ni plantas de oxígeno, respiradores mecánicos, camas UCI. Sencillamente NUNCA lo hizo. Y semejante crueldad produjo el fallecimiento de 150,000 peruanos jóvenes, adultos y mayores, así como colocó al borde de la muerte a millones de ciudadanos. Grave delito que Vizcarra deberá pagar caro, tras ser condenado por la Justicia. En consecuencia, jóvenes del país, entenderán sin duda que ustedes fueron vilmente utilizados por la izquierda para favorecer a un miserable apellidado Vizcarra. Y hoy esa misma izquierda busca volverles a utilizar, esta vez induciéndoles a que no voten; o a que lo hagan por un comunista decidido a destruir su país.

Las verdades siempre serán trajeadas de mentiras a través de la magia buenista que manejan los rojos para satisfacer sus locuras de poder. Pero de un poder absoluto. Relean sino la historia a partir de 1918. Desde entonces, y hasta 1991, el comunismo se apropió de Rusia y expandió su dominio a Europa Oriental. Lo mismo hizo extendiéndose hasta América tomando Cuba desde 1959, instaurando un régimen draconiano que acabó con las libertades personales y los derechos humanos, además de implantar el atraso y, consecuentemente, empobrecer a todos los cubanos, aplicando la consigna comunista de igualar a todos. Claro que la diferencia estriba en que todos los cubanos son paupérrimos excepto la familia de Fidel Castro y sus amigotes. Espejo de lo que desde 1999 ocurre en Venezuela. Estos son hechos, joven peruano. No fábulas. Es la historia.

Por eso, para evitar que el comunismo se instale en el Perú, la patria pide que su juventud lea y aprenda sobre las experiencias cubana y venezolana, antes de emitir su voto en segunda vuelta. Pero no leyendo la versión de parte del comunismo sudaca o el internacional, sino a través de la historia mundial. También recuerden que deben asistir masivamente a votar por quien dispute el balotaje contra el candidato comunista que persevera por convertir al Perú en Cuba o Venezuela. Están a tiempo.