El tiempo vuela. Y cada hora que pasa la cercanía del 11 de abril pone en jaque al Perú. No sólo dispara una creciente, furiosa crispación en Juan Pueblo, sino que pone los pelos de punta tanto a los inversionistas locales como a los extranjeros. Ellos ya empezaron a retirar ingentes fondos en moneda extranjera que mantenían invertidos en papeles peruanos, mortificados por lo que pudiese ocurrir en el Perú si algún -o alguna- atrabiliario acaba asomando en primera vuelta a la presidencia.

La lógica consecuencia ha sido una complicada subida del tipo de cambio, que ha llevado a que la moneda norteamericana frise el alarmante guarismo de S/ 3.80 por dólar. Una depreciación muy reveladora, que muestra sus colmillos en estos días. En dos meses, el billete verde ha subido de S/ 3.50 a S/ 3.80 por dólar. ¡Casi un diez por ciento de devaluación! Algo que la prensa corrompida esconde porque sabe que -no tan en el fondo- es la culpable de semejante atentado contra la economía nacional.

En efecto, otra habría sido nuestra realidad si esa prensa vendida no hubiese apoyado tan escandalosa como sospechosamente a un tipejo canallesco e incapaz como es Vizcarra. Y si tampoco hubiese hecho lo mismo con este presidente interino, tan mendaz como mamarrachento, apellidado Sagasti. Sin embargo, lo más denigrante es que esa prensa envilecida ha promovido la candidatura de unos mequetrefes moraditos, partida de temerarios decididos a acabar con lo que queda del país después de diez años de neo socialismo sudaca inaugurados por el ladrón Humala, consolidados por el carterista Kuczynski, agudizados por el miserable Vizcarra y continuados por el impresentable Sagasti.

El dinero no tiene patria, amistad ni condescendencia. Tan sólo busca estabilidad, predictibilidad y Estado de Derecho para producir bienes que la sociedad consuma, el Estado cobre impuestos, y esos tributos los invierta en mejorarle la calidad de vida la población para continuar con el círculo virtuoso del progreso en libertad, regla de oro que han usado las naciones primermundistas para consolidarle beneficios de toda naturaleza a su ciudadanía.

Reiteramos este dogma, como requisito fundamental para lograr que el Perú regrese a la senda de la prosperidad a través de la perseverancia, el trabajo, el esfuerzo y sacrificio que exhibió su sociedad desde finales de los ochenta del siglo XX. Perseverancia que impulsó el resurgimiento nacional desde las cenizas del crac socioeconómico sumado a un cuarto de siglo de sanguinario terrorismo.

Todos pasamos página. Menos la derrotada izquierda, intrínsecamente cómplice de sendero y mrta. Ella se abocaría a defender a los terroristas y a recrear inestabilidad sociopolítica para armar el caos -su único norte- mancillando a aquellos peruanos que reconstruyeron su patria exhibiendo un pujante, vigoroso espíritu pleno de resiliencia y valor, que motivó a la comunidad internacional a considerarnos un país estrella. Todo eso fue echado a perder por los politicastros del neo socialismo sudaca a quienes ya hemos señalado. Estos inminentes comicios del 11/4 pueden sacarnos de ese atroz marasmo. ¡Claro que aquello sólo ocurriría si los peruanos votasen con el cerebro!

Para más información, adquiere nuestra versión impresa o suscríbete a nuestra versión digital AQUÍ.

Puedes encontrar más contenido como este siguiéndonos en nuestras redes sociales de Facebook, Twitter Instagram.