Se acusa de desgobierno y pretensión destructiva de la economía nacional, la revisión del contrato de concesión del gas de Camisea, que implicaría un desbande de empresarios que buscan asegurar sus inversiones en países sin amenaza comunista.

Un cuadro pintado por la oposición radical a fin de desacreditar el gobierno de Pedro Castillo, jugando en pared con Vladimir Cerrón, quien promueve su vacancia soterradamente para tomar formalmente el poder a través de Boluarte.

Lo cual explica los 60 días de la toma sediciosa del poder por la cúpula de Perú Libre bajo secuestro político del Presidente, sus nombramientos ad-hoc a la deslegitimación presidencial, y las contradicciones entre los ministros de Cerrón y el Presidente Castillo en asuntos medulares de gobierno. Lo que ha sido denunciado por ministros y personas allegadas a PL.

Revisar contratos celebrados por el Estado en contra de los intereses nacionales y mediando gravísima corrupción, no tendría por qué preocupar a ningún peruano, por el contrario es el deber de un gobierno que pretenda corregir los actos jurídicos, delictivos y nulos por objeto ilícito, cometidos por sus antecesores; pero en el caso del gas, nos preocupa el prioritario interés de Cerrón de revisar el contrato, cuando en campaña anunciaron que Bolivia explotaría el gas de Camisea, y Evo Morales se pasea por el Perú como nuevo Virrey de esta colonia, pretendiendo someternos al Nuevo Orden Mundial vía la agenda comunista del Foro de Sao Paulo.

Sorprende la timorata actitud del Congreso que sólo atina a declararlo “persona no grata”, cuando debiera iniciar acciones de investigación política e impulsar el rol de la Fiscalía de la Nación, ante tan graves amenazas a la soberanía y seguridad nacionales.

Revisemos los contratos de la corrupción, uno a uno, de modo transparente señor Presidente, declaremos nulos en sede judicial peruana los que fueron celebrados con claro objeto ilícito, pues son nulos de pleno derecho y no se aplican las cláusulas de sujeción a tribunales internacionales, y empecemos a meter a la cárcel a los propietarios de las transnacionales y nacionales, presidentes y funcionarios públicos que defraudaron al Perú.

Quítese Presidente el sombrero que le hace innecesaria sombra y la chaqueta de Evo que lesiona nuestra soberanía, denuncie a sus secuestradores, que los peruanos de bien no estamos a la izquierda ni a la derecha radicales, y somos muchos más los que estamos dispuestos a respaldarlo en un gobierno patriótico y democrático.

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