Con fecha 15 de julio de 2020, Pilar Mazzetti y Luis Suárez estamparon sus firmas en el Pliego de Condiciones Vinculantes suscrito con Pfizer y BioNTech, para la compra de 9’900,000 dosis de vacuna anti Covid-19. El pedido debió concretarse a más tardar el 31 de diciembre de 2020, según especifica dicho documento. Es más. El Acuerdo de Confidencialidad debió suscribirse el 29 de julio de2020, y habría otros 30 días para rubricar el acuerdo definitivo. Para ello Perú debió adelantar el pago de US$19’000,000 del total de la orden, ascendente a US$180’000,000. El costo por vial alcanzaba US$11.90, sin incluir gastos logísticos. Esto ocurrió durante la gestión del impresentable Martín Vizcarra, junto con su desacreditada ex ministra Mazzetti. Pero ocurre que en septiembre, alias “lagarto” decidió salvar su vida y ocultar el hecho, vacunándose él, su esposa y hermano –¿acaso una coima?- con el stock de vacunas que envió Sinopharm (China) antes de sentarse a concretar la venta a nombre del Estado peruano.

Hay más. Junto con el lagarto se vacunaron Mazzetti, Suárez, el inefable doctor Málaga y una recua de altos funcionarios de sectores Salud Pública y RREE, según se conoce ahora. La verdad es que se habrían inoculado vacunas DONADAS por China para “confraternizar”, solamente en caso decidiesen adquirírselas en exclusividad. Claro que Vizcarra no quiso que supiéramos la parte sórdida de su historia. Porque sus ministras de Salud y RREE seguían negociando una compra monopólica a Sinopharm. Pero necesitaban una cortina de humo. Todo apunta a que fue una carambola tramposa. Vizcarra y sus secuaces lo planificaron todo para monopolizar la operación vacuna con China, utilizando como mero señuelo a Pfizer. Ante ello ¿con qué cara el oficialismo –Vizcarra y Sagasti- pretende que creamos que la fallida compra de 9’900,000 de vacunas a Pfizer y BioNtech no ocurrió porque así lo decidió ese laboratorio, y no porque no lo quiso el Estado peruano?

Semejante gato -encerrado por Vizcarra y Sagasti- huele a chanchullo. Porque no contento con desembarcar a Pfizer y BioNTech –vacuna más eficiente y confiable, contrastada con la Sinopharm- el gobierno peruano, dirigido por ambos individuos, decidió adular a China presentándonosla como el único país del orbe dispuesto a abastecernos de estos antídotos indispensables para salvar a nuestra sociedad. En otras palabras, un montaje criminal para beneficiarse sabe Dios a qué niveles, a costa de lucrar con la salud de los peruanos. Porque ahora resulta que Sinopharm tampoco podría abastecernos de 65’000,000 de dosis de vacunas para atender a toda nuestra ciudadanía. Entonces, a último momento Sagasti saca de su chistera un micro lote de 50,000 viales de Pfizer y BioNTech como muestra de que el Perú no sólo comprará a Sinopharm. Oiga, señor Sagasti. Ya está usted viejo para seguir engañándonos a punta de golpes efectistas. Déjese de tonterías y devele toda la verdad. No siga usted escondiendo los pormenores del contrato con China, apelando a cláusulas de “confidencialidad” que reafirman la especulación de algo doloso. Posibilidad que mostraría que detrás de todo esto habría no sólo turbidez sino corrupción.