La ministra de Salud, Pilar Mazzetti, fue directa al señalar que habíamos llegado, finalmente, a la tan temida segunda ola. Señaló sin ambages que el país había pasado de un rebrote de contagios por covid-19 a una segunda ola, con todos los problemas que ella significa. Y nos agarra esta nueva fase, en la lucha contra esta pandemia, sin mayores recursos físicos, económicos ni humanos y, a decir de los expertos, con los hospitales y centros de salud prácticamente colapsados para preocupación de la población. Una sombría realidad que, nuevamente, tenemos que enfrentar tan igual o peor que los primeros meses de este mal, en el segundo trimestres del año pasado.

En prevención de lo peor, que nadie desea que ocurra, es que el presidente, Francisco Sagasti salió a informar, en una extensa rueda de prensa, en compañía de sus ministros de estado, sobre las nuevas medidas que adoptó su gobierno para seguir enfrentando el coronavirus de la mejor manera, evitando más muertes y más dolor para nuestro pueblo. Dijo que para evitar innecesarias molestias a la población el gobierno había clasificado la realidad sanitaria del país en tres categorías, según los avances detectados, a la fecha, en el campo de esta segunda ola. Así podíamos hablar de tres alertas: moderada, alta y muy alta.

En la moderada están comprendidas las regiones de Amazonas, Ayacucho, Huancavelica, Loreto, San Martín y Ucayali. En ellas el toque de queda es de 11 de la noche a cuatro de la mañana y los servicios podrán funcionar en el resto de las horas observando los siguientes aforos: 40% casinos, gimnasios, cines teatros, artes escénicas; 50% centros comerciales, galerías, tiendas por departamento y tiendas; 60% restaurantes; 30% iglesias. Asimismo, la alerta alta comprende a las regiones Arequipa, Apurímac, Cajamarca, Callao, Cusco, Huánuco, Libertad, Lima Metropolitana, Madre de Dios, Moquegua, Pasco, Puno y Tumbes. El toque de queda es de nueve de la noche a cuatro de la mañana, mientras que los aforos en los servicios son como sigue: 30% casinos, gimnasios, cines teatros, artes escénicas; 40% centro comercial, galerías, tiendas por departamento y tiendas; 50% restaurantes y 20% iglesias.

Por otra parte, la alerta muy alta comprende Áncash, Ica, Junín, Lambayeque, Lima regiones, Piura y Tacna. Aquí el toque de queda es de siete de la noche a cuatro de la mañana, el tránsito vehicular y peatonal queda restringido los domingos, mientras que los aforos en servicios son 20% casino, gimnasio, cine, teatro, artes escénicas; 30% centros comerciales, galerías, tienda por departamento y tiendas; 40% restaurantes y 10% iglesias. Las nuevas disposiciones entraron en vigencia y durarán, en principio, hasta fines de este mes. El gobierno advirtió que, previa evaluación, se podrían tomar nuevas medidas, quizás más severas. Todo dependerá de la respuesta que dé la población en el respeto a los protocolos de cuidado para evitar que los contagios suban y se puedan llegar a situaciones extremas como el hecho de necesitar camas UCI, que son los más preocupantes.

Esta segunda ola no nos debiera agarrar desprevenidos. Dependerá, en mucho, del cuidado que debamos tener, guardando los protocolos del distanciamiento, el uso obligatorio de las mascarillas y el lavado permanente de las manos, que son las medidas más eficaces para evitar los contagios. Lamentablemente, esto casi no se cumple en su totalidad, Vemos con asombro cómo los políticos, en este período de campaña, son los primeros en alterar los protocolos provocando aglomeraciones en la población que le sigue. Incluso tenemos a un ex presidente, hoy convertido en candidato al congreso, que hasta hace unos meses predicaba estos cuidados, y ahora se muestra alegremente en calles y mercados, sin mascarilla, provocando aglomeraciones. Mal ejemplo que no se debe seguir.

Tenemos que enfrentar esta nueva ola con más responsabilidad. Lo vemos en otros países del mundo. El jefe de estado reconoció que esta pandemia del coronavirus ha generado en todo sitio cambios en la salud, el trabajo, la economía y el relacionamiento social, generando nuevos comportamientos que revelan lo que somos como sociedad. Ojalá podamos salir siendo mejores que antes. Es mi deseo.

Juez Supremo