Queridos hermanos:

Estamos ante el Domingo XI del Tiempo Ordinario. La primera lectura es del profeta Ezequiel ¿Qué nos dice el Señor? dice que el Señor hará un trasplante de una rama y la pondrá encima de una montaña, la más alta de Israel para que eche brotes, dé fruto y se haga un cedro notable y noble. Dios quiere hacer una implantación de ekklesia, que significa una implantación de la iglesia, como dice el Vaticano II, porque Él humilla a los árboles altos y ensalza a los humildes y seca los árboles lozanos y hace florecer a los árboles secos, “yo lo he dicho y lo haré”, Dios quiere hacer algo nuevo en nuestra Iglesia. Ánimo, el resultado de las elecciones nos ayudará a ser más auténticos, más cristianos. Hoy ¿Qué necesita el Perú?, mártires que confiesen la fe, porque del florecimiento de mártires surgirá un cristianismo más vivo, más auténtico, más verdadero, qué por el testimonio de la sangre y de la palabra surgirá una iglesia nueva y viva que responda al hombre de hoy.

Por eso respondemos con el Salmo 91: “es bueno dar gracias al Señor y proclamar por la mañana tú misericordia y por la noche tu fidelidad, en la vejez seguirás dando fruto y estarás lozano y frondoso. Por eso, qué importantes son los ancianos que transmiten la fe y que testifican la fe con su ejemplo, con su testimonio, para proclamar que el Señor es justo.

La segunda lectura es de la Segunda carta de San Pablo a los Corintios. Dice: “mientras vivimos, estamos desterrados, nuestra vida no es de este mundo, estamos guiados por la fe y preferimos ser desterrados, pero con el Señor. Desterrados del cuerpo y vivir junto al señor, dice San Pablo. Tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo según hayamos hecho en esta vida, es decir, nuestra dirección de vida es el cielo y frente al cielo responderemos todos.

El Evangelio de San Marcos nos dice: “El reino de los cielos se parece a un hombre que echa simientes a la Tierra”. Esta simiente es el anuncio del Evangelio, de la Buena Noticia, la tierra va produciendo la cosecha ella sola y cuando el grano está apunto, se le mete la hoz. Bien, hermanos, estamos a punto, la hoz está encima de nosotros, no nos resistamos al mal, amemos a nuestros enemigos, que es la verdad. ¿Con qué podemos comparar el Reino de Dios?, dice Jesucristo: es como un grano de mostaza sembrado en una tierra y el grano de mostaza es la más pequeña pero después brota y crece, ¿quién anida y vive en ese árbol de mostaza?, muchos pájaros, porque tiene la capacidad de acoger a todos. La semilla del kerigma produce en nosotros vida eterna, es decir da un ejemplo, un testimonio vivo, porque estamos siguiendo un viviente a uno que tiene vida eterna y produce en nosotros un árbol maravilloso que puede acoger a los más alejados de la iglesia y a todos aquellos que no han creído y no han podido creer. Por eso, hermanos, acojamos a los más alejados de la Iglesia que hoy más que nunca quieren retornar a este árbol maravilloso.

Por eso, ánimo, hermanos. Dice que el Señor les explicaba la parábola a los discípulos. Hermanos, Dios nos manda a dar testimonio como han hecho los santos, porque nuestro reino no es de este mundo. Vivamos de esta semilla de inmortalidad que nos ofrece hoy la Palabra de Dios y comulguemos con Jesús, con su cuerpo para que podamos tener vida eterna.

Que la bendición de Dios esté con toda su familia y con todos ustedes.

+Con mi bendición episcopal.

Mons. José Luis del Palacio Pérez – Medel Obispo E. del Callao