El saliente mandatario postizo usó el Mensaje Patrio para rellenarse de flores con un autobombo patético, y así encubrir su medianía y responsabilidad penal por la muerte de hasta ayer oficialmente “más de cuarenta mil peruanos”, según la ministra Mazzetti. No dijo nada del desastre sanitario que ha creado –somos el país con mayor número de contagios y probablemente muertes por habitante–, ni tampoco se refirió al informe del FMI que señala al Perú como la nación económicamente más afectada del planeta por el mal manejo de la crisis Covid-19. Sin embargo ayer se despachó con una coda al discurso del martes, explayándose en eso del “pacto Perú” que, a la hora undécima, ha propuesto a las fuerzas políticas. La iniciativa tiene un solo propósito: manipular el escenario electoral utilizando a las representaciones partidarias como parte del casting para levantarle los bonos a los postulantes vizcarristas que se aprestan a candidatear a la presidencia –Del Solar, Forsyth y Urresti– en los comicios más fríos de la historia. Es más que obvio que la campaña electoral que viene urdiéndose entre los salones de palacio de gobierno tiene un objetivo: poner en el sillón presidencial a algún mancebo de esta mafia progre marxista que la enquistaran los Humala, la alimentara Kuczynski y la ha consolidado Vizcarra. Para ello necesitan: 1) que el statu quo siga para que la camorra socialista continúe defendiendo a Odebrecht, Graña, etc.; 2) que la corrupción siga, retroalimentada por las ineficiencias, el descontrol y las tonterías de Vizcarra que tanto corroen al país; y 3) que el futuro mandatario le cuide las espaldas a Kuczynski, Vizcarra y Humala, trío que procura seguir maniobrando tras bambalinas en beneficio propio y en el de sus corruptores extranjeros y locales.

Por cierto, el “pacto” electorero –al cual Vizcarra intenta que se sume la oposición para consolidar las aspiraciones del oficialismo progre-marxista– tiene connotaciones de clarísimo entrometimiento en la campaña electoral. Más aún. La palabreja pacto evoca al “pacto traidor” que protege Vizcarra, suscrito entre Odebrecht y los fiscaletes Vela-Pérez para salvar de la cárcel a los dueños y consorciados de dicha constructora, así como para condonarle a semejantes corruptos miles de millones de dólares ¡a cambo de..…nada! Pero leamos lo que sostiene Vizcarra: “La iniciativa que hoy planteo tiene como objetivo generar un diálogo que vaya más allá de esta coyuntura de crisis, que dé certezas necesarias para los peruanos. Los invito a construir un pacto patriótico que, independientemente de quién sea elegido como el próximo presidente, siente las bases de un Perú con consensos básicos, que nos permitan consolidar la democracia”. La intención del presidente golpista es inaceptable. Propone que la oposición apruebe un acervo de iniciativas que anteriormente han sido carburadas por el entorno presidencial, luego cocinadas por un oficialmente ficticio, por tanto espurio, y por si fuera poco servil Consejo de Estado, induciendo taimadamente a que queden como propuesta concordada, a manera de agenda única para la campaña electoral.

La oposición –menospreciada e incordiada por Vizcarra– debería declinar esta rama de olivo.