Desde el inicio de la pandemia y últimamente con el fuerte rebrote presentado, es imprescindible tener la posibilidad de vacunar a la mayor cantidad de peruanos en el menor tiempo posible. El Gobierno puede y debe ser complementado con el apoyo de los privados que acelerarían el proceso, vacunando a sus empleados y obreros, ya sean pequeñas o grandes empresas.

La cantidad aproximada de trabajadores formales que laboran en empresas privadas son más de cuatro millones, superando a los que trabajan en el sector público, además los laboratorios pueden impulsar la vacunación a los millones de ciudadanos informales.

Al vacunarse la mayor parte de peruanos, los contagios disminuirán considerablemente, evitándose la congestión en los hospitales y obviamente las lamentables pérdidas de vida disminuirían.

No es comprensible, ni aceptable la última decisión del gobierno Sagasti, de no permitir que los laboratorios peruanos intervengan en el indispensable proceso de vacunación, dejando a millones de ciudadanos sin poder liberarse de la pandemia.

El Estado ha contratado con una empresa china el suministro de una pequeña cantidad de vacunas, a arribar en estos días, y servirán para vacunar al grupo de primera línea que lucha contra este enemigo, asesino y oculto, entre ellos: los médicos, enfermeras, policías, militares y colaboradores en las próximas elecciones generales.

Es aceptable que el Gobierno no permita que los laboratorios privados compren vacunas a las empresas que estarían atendiendo un contrato de suministro con el Estado, pero es incomprensible e inaceptable que no se permita a los laboratorios privados adquirir vacunas a otros proveedores, con el fin de que una mayor cantidad de peruanos sean vacunados oportunamente, inclusive sin costo al Estado, superando esta crisis y sobre todo evitando más muertes.

El Gobierno está cometiendo los mismos enfoques negativos del anterior, al no aceptar la importante intervención de los privados y que ocasionó que miles de enfermos de covid-19, demandantes de oxígeno para sobrevivir, no pudieran utilizarlo, al no aceptarse en esa oportunidad la donación de una minera.

El argumento esgrimido por un sector importante de este gobierno para no aceptar la intervención de peruanos privados, es considerarlo como un servicio preferencial, discriminatorio, cuando en realidad el apoyo es una importante colaboración de peruanos a la lucha contra la pandemia, ya que a mayor cantidad de vacunados rápida y eficientemente, más ciudadanos estarán inmunizados, teniendo presente que es la ÚNICA posibilidad que tenemos de salir de la pandemia y los lamentables fallecimientos que se producen en el Perú y en el mundo.

La solidaridad de los privados no debe considerarse como estorbo, ni asumir irracionalmente que se estaría utilizando con la finalidad de obtener un beneficio mezquino; definitivamente es lo contrario, nos dará la posibilidad de superar los problemas que atraviesa el país, con la pérdida de millones de puestos de trabajo, reducción del PBI, incremento de la pobreza y penosas pérdidas de vidas.

Finalmente, vacunar es indispensable y debe realizarse con amplitud de criterio, alejados de la soberbia, de tal forma que más ciudadanos trabajadores superen la covid-19.