Para este escriba, la Comisión de la Verdad CVR reescribió antojadizamente nuestra historia entre los años ochenta y noventa. Introdujo una narrativa perversa, que acabó victimizando a los terroristas y criminalizando al Estado peruano. Empezando por las FFAA, la PNP y los políticos que estuvieron a cargo de gestionar el país durante esas décadas. La abogada Beatriz Alva Hart integró la Comisión de la Verdad. Antes ejerció de viceministra de Trabajo, luego congresista electa integrando la bancada fujimorista, a la cual renunció tras revelarse el escándalo del trapicheo de influencias patrocinado por Montesinos. Rezumó un evidente interés por distanciarse del régimen Fujimori, lo que hizo constar actuando como férrea defensora del Informe Final de la CVR. Tanto que recientemente, ella apareció en un programa televisivo protegiéndolo con énfasis. Aunque sin rigor alguno en un tema capital, limitándose a rebatirles a las personas que le acompañaban en aquel debate apelando a una conclusión inexistente: “La CVR sí calificó como terroristas” a las huestes de sendero luminoso y mrta. “Lean ustedes las conclusiones 19, 20 y 21 del Informe Final”, espetó al término de su alocución, dando por zanjada la polémica. Sin embargo, releyendo las citadas conclusiones resulta que la palabra “terrorista” NO figura en el mamotreto que produjeron los comisionados para regocijo de las huestes asesinas, tanto de sendero como mrta. Contrario sensu, en su Informe Final, la CVR se desliza la temeraria teoría que el Estado peruano, a través de sus Fuerzas Armadas y la PNP, tuvo una conducta genocida, equiparándolo en forma cómplice a quienes, tendenciosamente, la CVR denomina “luchadores sociales”.
Para evitar confusiones, leamos lo que dicen aquellas conclusiones del Informe:
“19) La CVR considera que el PCP-SL llevó la ideología fundamentalista y la organización totalitaria a sus extremos. En su acción subversiva se constata una trágica ceguera: ve clases, no individuos. De allí su falta absoluta de respeto por la persona humana y por el derecho a la vida, incluyendo la de sus militantes. Exacerbó en ellos una vena fanática que se convirtió en su sello de identidad.
20. La CVR ha constatado características del PCP-SL que se desplegaron desde un comienzo a través de ´ajusticiamientos´ realizados con sevicia, prohibición de entierros, y otras manifestaciones delictivas, incluido el uso de “coches-bomba” en las ciudades.
21. La CVR encuentra asimismo un potencial genocida en proclamas del PCP-SL que llaman a «pagar la cuota de sangre» (1982), «inducir genocidio» (1985) y que anuncian que «el triunfo de la revolución costará un millón de muertos» (1988). Esto se conjuga con concepciones racistas y de superioridad sobre pueblos indígenas.”
Se habla entonces de “acción subversiva”; “ajusticiamientos”; y “potencial genocida en las proclamas (no así´ en la conducta) del PCP-SL.” Pero, doctora Alva Hart, ¿adónde aparece la palabra “terrorista”, podría indicarnos? Porque este fue el eje de su defensa al malhadado informe de la CVR que, por lo demás, constituye el argumento vertebral de quienes, como este escriba, consideramos que los comisionados produjeron un documento sesgado para tropicalizar al senderismo que ahora cogobierna el país.

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