La victimización como estrategia

La victimización como estrategia

La semana que pasó ha sido, sin duda, una de esas semanas que quieres que acabe pronto. Denuncias, defensas, quejas, prepotencias, intolerancias y demás yerbas. Y tanto el Gobierno como el Congreso siguen sin entender que cada gesto, cada reacción, queda en la memoria eterna de la tecnología; esa memoria que van creando las imágenes que los unos y los otros quieren vendernos.

El exabrupto de Maricarmen Alva con Isabel Cortez, que en mi humilde opinión, no fue sino un altercado subido de tono entre dos mujeres, llegó a límites irracionales convirtiéndolo en una agresión clasista y racista por parte de la congresista Alva a su compañera Cortez.

Si este infeliz evento hubiese sido protagonizado por dos caballeros alterados, no hubiese pasado de un mal momento. Lo digo, recordando un incidente que Javier Diez Canseco protagonizó en el hemiciclo el 13 de diciembre de 1983, furibundo, le arrebató al relator oficial, un documento que contenía la nómina de representantes. En ese entonces, no hubo voces de abuso clasista (Diez Canseco es un apellido relacionado con las elites limeñas), ni racista. Fue un incidente fuera de las normas de disciplina del Congreso, se le sancionó, y punto. Igualmente, el 27 de agosto de 1998, día en que la mayoría oficialista archivó el referéndum contra la reelección de Fujimori, el mismo Diez Canseco propinó un puñetazo en el rostro a Daniel Espichán. Nuevamente, nadie lo acusó de racista, clasista, abusivo, ni de necesitar medicación por no manejar sus arranques de ira. Fue sancionado por falta disciplinaria que tuvo que cumplir y punto.

No necesitamos ser muy hábiles para darnos cuenta que desde la incursión de Pedro Castillo en politica, es decir, desde la campaña electoral, la estrategia de victimización del hombre y la mujer provinciana, de aquellos con rasgos mestizos, los de apellidos originarios, los campesinos, los quechuahablantes, etc., ha desarrollado una división que va tomando niveles preocupantes. Una vez en Palacio de Gobierno, inauguró su lamentable gestión con un discurso llorón y anacrónico. Nos sentimos nuevamente Paco Yunque, no había nada que celebrar, ninguna visión de futuro, solo lamernos las heridas de lo que los colonizadores dejaron… ¡¡200 años atrás, por dios!!

Los consejos descentralizados son su herramienta para victimizarse y llevar a nuestros hermanos de provincia un mensaje de resentimiento y división: “los blancos y poderosos de Lima lo odian, lo quieren sacar por ser provinciano y campesino”. Nada de aceptar sus debilidades y falta de capacidad para cumplir con los ofrecimientos hechos a los pobladores del interior.

Solo puntualizar que “el victimismo como manipulación es aquella conducta que utiliza la queja y la lamentación, como estrategia para obtener las atenciones que (algunas personas) necesitan e imponer sus voluntades”. El victimismo es la manera más común de manipular emocionalmente, escudándose en este, para evitar responsabilidades y ocultar incapacidades. ¡No estaría de más un test psicológico!

Mira más contenidos siguiéndonos en FacebookTwitter Instagram, y únete a nuestro grupo de Telegram para recibir las noticias del momento.