Nuestra solidaridad con el periodista Alberto Ortiz y toda la familia Willax, ante la brutal arremetida contra ellos por divulgar un asunto de interés nacional. Ortiz, un baqueano, valiente hombre de prensa, no se arredra ante el poder con tal de satisfacer el interés de una sociedad depositaria de su confianza en los medios periodísticos en los que confía. Una prensa estoica, que señala a los responsables de una amenaza asesina como es la pandemia Covid, gestionada en nuestro país de la manera más infame por los gobernantes Vizcarra y Sagasti. Pero como ocurre con todos estos presidentes autocráticos, la carreta siempre va delante de los bueyes. Sólo Vizcarra y Sagasti son artífices del desastre nacional que involucra la muerte de más de cien mil peruanos; la desesperación de miles de ciudadanos que no pueden respirar porque ambos sujetos no compraron plantas generadoras de oxígeno medicinal, camas UCI, respiradores mecánicos, etc. Y arquitectos de la desolación de otras decenas de miles de familias que lloran a sus muertos o sufren por sus  enfermos. Sin embargo, ninguno de ellos está imputado por los crímenes que han cometido por su ineptitud, desidia y soberbia. Mientras tanto desde el sábado el periodista Beto Ortiz viene siendo acribillado a punta de demandas penales y periodicazos, lanzados nada menos que por una prensa venal, principal cómplice de Vizcarra y Sagasti en el dolor y el luto nacional que sigue creciendo a expensas de la desgracia de muchísima gente inocente.

Sin duda la oportunidad se le presenta magnífica al oficialismo y sus waripoleras para embestir a la periodismo libre, haciendo escarnio de las libertades de prensa, opinión y expresión sin tomar en cuenta que, de por medio, existe un informe fiel –aunque en proceso- que registra ínfimos índices de eficacia de la vacuna china comprada con bombos y platillos por el régimen Sagasti. Estos  indicadores fluctúan entre 11.5% y 30.4% para la cepa de Beijing y Wuhan respectivamente.

Incluso el informe no ha sido desmentido, tanto por la propia Universidad Cayetano Heredia encargada oficial de llevar a cabo el proceso de validación de la prueba de las dos cepas de la vacuna Sinopharm- como por el propio ministerio de Salud.

Lo único que observan es que aún falta completarse el estudio. Pero que las raquíticas cifras que aparecen son ciertas, de ello no cabe la menor duda. Entonces, ¿qué tanta alharaca del régimen y de sus lacayos empernados a unos medios que un día fueron independientes y defensores de la libertad de prensa, y hoy son la vulgar caja de resonancia de palacio de gobierno? ¡Ladran, Sancho, señal que avanzamos! La oposición se ha fortalecido con este torvo ataque al periodismo independiente lanzado por un régimen perdido en el espacio y reverberado por unos medios que no hacen periodismo sino politiquería mediática, acompasada a su vez sólo por las agrupaciones de izquierda. Otra vez, vaya nuestra solidaridad al señor Beto Ortiz, acendrado investigador periodístico, y a los señores Wong, propietarios del único canal televisivo independiente que tiene nuestra nación.