El pasado 2 de febrero se cumplió el 50 aniversario de la Convención de Ramsar, el acuerdo internacional entre 168 países, que busca promover la conservación y uso racional de los humedales, este ecosistema único, que a pesar de sus múltiples beneficios para el país, hoy está desprotegido.

Francisco Rilla, director científico de Ramsar, en una entrevista para un medio alemán manifestó su preocupación en vista que en América Latina y el Caribe se produjo la mayor reducción de humedales naturales, entre 1970 y 2015, con una caída del 59% de su superficie. Si se compara esta pérdida con la de bosques, se pierden tres veces más rápido los humedales que los bosques.

Pese a que ofrecen grandes beneficios como es el suministro de agua, alimento, energía, purifican el agua, capturan carbono y además trabajan como una especie de esponjas que regulan los flujos del recurso hídrico, poco se hace para conservarlos y protegerlos de su depredación o destrucción. Cabe recordar que estos ecosistemas son valiosos por la resiliencia y mitigación de desastres ambientales, como sequías e inundaciones, tan frecuentes en el Perú.

El especialista recordó que su biodiversidad es valiosa debido a que el 40% de los animales y plantas del mundo viven o se reproducen en los humedales. Junto a ello, ofrecen un valor económico por los servicios que prestan estos ecosistemas de agua dulce, que según cálculos de los investigadores, es cinco veces más que el de los bosques tropicales.

Sin embargo, su conocimiento y puesta en valor dentro de las comunidades más cercanas a ellos es casi nula. Muchos comuneros sí conocen por sus ancestros el valor de estos ecosistemas, lo que falta ahora frente a las necesidades que vive el país y la pandemia de la covid-19, es capacitación, mejorar técnicas de mantenimiento, entre otras acciones.

Precisamente, si existe desconocimiento y no se valoran los servicios que ofrecen los drenan, le cambian el uso para sembrar o para nuevas urbanizaciones. Estos espacios por largo tiempo han sido contaminados por los residuos industriales, construcción de hidroeléctricas o de la población e incluso han sido llamados focos de infección por los mosquitos que viven allí.

Hay que esperar que se apruebe el proyecto normativo del Minam, que busca contar con mejores disposiciones para la gestión multisectorial y descentralizada de los humedales, pero también se imponen castigos a las personas inescrupulosas que buscan su destrucción.

Con esta medida, se debe garantizar su conservación y sostenibilidad. Si la comunidad local y nacional respeta estos ecosistemas se evitará su depredación y se generarán múltiples beneficios relacionados a la actual crisis del agua dulce que vive el mundo.