La historia de las “izquierdas” y “derechas” ha ocupado el espectro político mundial hasta nuestros días y seguirá por mucho tiempo más. Todo proceso electoral lleva a la polarización de ideas, propuestas, y hasta de gestos… lucha entre pobres y ricos; comunismo y anticomunismo; democracia y totalitarismo; fujimorismo y antifujimorismo, creo que este último prevaleció.
En su estrategia, las “izquierdas” enarbolaron el antifujimorismo para lograr la polarización social, acusándolos de corruptos, narcotraficantes y asesinos… pero, paradójicamente, ellos también han arrastrado problemas de corrupción (a la cabeza Vladimir Cerrón, sentenciado por corrupción); narcotráfico y asesinatos (aquí se abre un espectro de dimensiones insondables, desde las relaciones del candidato Castillo con el Movadef, hasta las relaciones de algunos de sus congresistas electos con el narco-terrorismo).
En este proceso electoral se ha sentido la presencia de Goebbels, ministro de propaganda nazi. “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”, acusaron de ello a la derecha, pero las “izquierdas” no eran ajenas. Desde el cierre del acto de sufragio comenzaron a hablar de “impedir el fraude”, pero curiosamente son ellos los que lo habrían generado observando actas electorales cuyos resultados les son adversos, o “inflando” resultados electorales con características típicas de anforazos, en los lugares donde el oponente no tuvo personero. Hasta el momento hay un remanente de 663 actas del interior del país pendientes de procesar… una cantidad “estratégica” para variar los resultados dependiendo de los votos del extranjero; evidentemente la ONPE estaría jugando a su favor. Esta también es una forma de corrupción, pero para las “izquierdas” el fin justifica los medios.
Algunos candidatos acusaron de humildad, y hasta de inocente ingenuidad. “Un pobre profesor” también es parte de la estrategia; pero la campaña mediática apoyada por medios de comunicación, que sí los tuvieron, y por operadores políticos que actuaron en redes sociales y en la sociedad misma, no son por generación espontánea, son producto de un trabajo sistemático. Las “izquierdas” se han entronizado en sectores estratégicos del sistema judicial, del poder ejecutivo, universidades, etc. Esto se dio con más fuerza en los últimos 10 años, pero los gobiernos de Toledo y García han sido los tontos útiles del actual poder de las “izquierdas”.
Hoy son un poder consolidado producto de un trabajo de filigrana. Destruyeron al Partido Aprista como partido de extracción social, contando para ello como aliados a las luchas intestinas que sólo terminarán por aniquilar la organización a pesar que el ideario de su líder fundacional, Víctor Raúl Haya de la Torre, se mantiene vigente. Ahora su meta es la destrucción del fujimorismo, que innegablemente tiene también una base social.

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