El Sinadef (Sistema Informático Nacional de Defunciones) ha publicado el documento “Data al 28 de agosto”, su trascendencia está en la determinación del número real de muertes que se vienen sucediendo en el país por la pandemia del SARS-CoV-2 (Covid-19).

Si bien reconoce que la mortalidad ha descendido en agosto, en comparación a julio; el número global de muertes que consigna – “69,667 exceso de fallecidos desde el 1 de abril” – es mucho mayor que la información oficial que reporta el Ministerio de Salud – 28,607 fallecidos – e incluso esta cifra es menor que la reportada por las Direcciones Regionales de Salud (DIRESAs) con 36,342 fallecidos.

El documento señala: “Se asume que todas las muertes excedentes son producidas directa o indirectamente por Covid-19. Ciertamente hay fallecimientos dentro de ese exceso que no son atribuibles a Covid-19 y que pudieran haberse presentado por falta de atención médica. No obstante el Sinadef también tiene subregistro. Aún hay muchos entierros clandestinos. Compensamos arbitrariamente unos con otros; dado que lo que se quiere conocer es el avance del contagio del SARS-CoV-2 (seroprevalencia) en la población”.

El gobierno, después de tanto remar sin rumbo, después de tantos meses transcurridos sin una estrategia definida, después de tantos miles de millones de soles gastados para el enriquecimiento de unos y el mayor empobrecimiento de otros, con la corrupción de por medio, sólo puede exponer resultados que nos posicionan en primer lugar en el mundo en tasas de mortalidad por Covid-19, a pesar del “ocultamiento” de la mortalidad real.

La estrategia de trabajar en el primer nivel de atención en salud aún no funciona. A estas alturas del avance de la pandemia en nuestro país, el “dejar hacer, dejar pasar” parece ser la medida de fondo tomada por el gobierno… dejar que se infecten las personas, disminuir el número de exámenes diagnósticos, ralentizar los informes, también pueden responder a estrategias tácitas.

Quienes estamos dentro de los establecimientos de salud tenemos la sensación que asistimos a un estado de evolución natural de la pandemia en el país, donde los infectados son mucho más que los diagnosticados, y dentro de ese proceso natural irá disminuyendo el número de casos, no por una acción del gobierno sino porque se estaría creando “inmunidad de rebaño”. El estado de emergencia nacional sería simplemente la medida efectista para dar la impresión que la disminución de casos es “gracias a la acción del gobierno”… pero los muertos seguirán aumentando.