La frase más inteligente que he escuchado en las últimas semanas ha sido: “demórate en hablar”. Estaba en la cola del cine con mi enamorado, tranquilos esperábamos que se abrieran las puertas de la sala para ver un estreno. Detrás de nosotros había una pareja que desde que llegaron discutían. Él argumentaba que si ella salía con sus amigos, entonces también él podía salir con amigas.

Estábamos ya cinco minutos en la fila y la discusión no tenía cuando acabar. Es más, a medida que transcurría el tiempo las intensidades se incrementaban. Ya un poco fuera de sí la chica iba a decir algo fuerte, todos en la cola estábamos a la expectativa, pues en cualquier momento podía desatarse la violencia. El muchacho levantó las dos manos e hizo un gesto de que parara. Como quien rompe el vidrio en caso de emergencia, le dijo: “Por favor, demórate en hablar”. Ella suspiró y le dijo que tenía razón, que estaban haciendo un papelón. Se abrazaron y ella se fue al baño, luego volvió más calmada. La sangre no llegó al río, todos entramos a ver la película y supongo que la mayoría se habrá olvidado del incidente una vez que la pantalla se llenó de luces, colores y efectos especiales.

Yo no lo olvidé. Es más, se me quedó en la mente la susodicha frase. Y es que las palabras son muy poderosas y pueden afectar mucho. Algo mal dicho, una frase mal entendida podría romper una relación, una amistad, una sociedad. Las palabras son armas poderosas, y eso a veces no lo tomamos en cuenta. Desgraciadamente, una vez que dices algo ya no hay forma de borrarlo o volver atrás. Y aunque uno se retracte y pida perdón por las ofensas, el daño ya está hecho.

Es por ello que es importante pensar, una dos o tres veces, antes de decir algo de lo que nos vamos a arrepentir después. Incluso una broma mal dicha podría costarnos el odio o la tristeza de una persona que queremos. Por eso es mejor callar si sabemos que no tenemos nada bueno que decir. Es mejor detener una discusión con un “qué te parece si lo discutimos cuando estemos más calmados y no ahora”.

Pero no solo en las peleas es importante callar y frenar nuestros impulsos negativos. Creo que también es importante hacerlo cuando comienzas una relación. Hay tanta alegría, tanta pasión que una o uno termina prometiendo y ofreciendo cosas que luego no va a cumplir. También es importante evitar mentir para quedar bien con la pareja. Recuerda que es mejor el silencio a una mentira que te llevará a otra mentira y así ad infinitum.

Por eso es importante darle valor a nuestras palabras, a lo que decimos. Que no sean palabras huecas o balas que salen de nuestra boca solo para hacer daño. Hay que darle también honor a lo que decimos, es decir cumplir con lo que pregonamos.