Dos sentimientos contradictorios y algunas veces confundidos, porque no se sabe si la persona siente lástima o amor por otra u otro. Esa es la gran incógnita que conduce muchas veces a las parejas a estar juntas sin preguntarse qué cosa siente hacia la persona que escogió como compañero o compañera y que muchas veces le juraste amor eterno pase lo que pase, pero con el tiempo te das cuenta que te equivocaste y necesariamente debes afrontarlo para crecer en libertad emocional, caso contrario la persona será esclava de las emociones y sentimientos sin respuesta y es muy triste llegar a ese escenario y vivir equivocado, sin ninguna esperanza, mirándote al espejo y concluyendo que has vivido en vano.

Lástima es un estado de pena, una condición humana triste, dolorosa, sin luz en el camino, sin alternativas en la vida, se apaga la vela de una luz encendida que significa una esperanza de crecer, salir adelante, la persona se autodestruye emocionalmente porque se considera que no vale nada, ni se encuentra en la capacidad de sentir algo hacia el prójimo. La gente percibirá lo mismo porque ha llevado una vida desmotivada, sin sueños, ni ideales, sin porvenir, ni optimismo y donde no hay ganas de luchar ni de perseverar en el esfuerzo. Cuando no hay esperanza, la desesperanza ocupa su lugar, entonces el espíritu derrotista se apodera de la persona y sobreviene el fracaso.

En cambio el amor es vida, sentimiento, que construye y no destruye en ninguna circunstancia, es en cambio una antorcha que nunca se apaga, es el fuego que da fuerzas para amar, querer, sentir la pasión que envuelve y hace sentir feliz a las personas y no permite que te sientas sola o solo.

Conocí el caso de una pareja de diferente edad, que la falta de afecto de ella al haber perdido a sus padres tempranamente, decide estudiar y logra realizarse como profesional, pero le faltaba llenar su tanque emocional y creyó encontrarlo con su pareja veinte años mayor, la ilusionó, se enamoró, cifró su vida en esta persona, no obstante la vida le dio la oportunidad de darse cuenta que no le convenía, cuando perdió un departamento por las deudas adquiridas, es decir, se perfilaba una persona irresponsable, inmadura, que vivía de las apariencias y la mujer se había acondicionado a esa forma de vida, al punto que decidieron casarse y tener tres hijos y viajar al exterior, donde se abrió la esperanza que las cosas iban a cambiar pero no fue así. El esposo empezó a adquirir más deudas impagables, perdiendo un inmueble y varios negocios, mudándose constantemente de domicilios, habiendo pedido dinero a todo el mundo y sin pagarle a nadie, su crédito se canceló por el incumplimiento a sus obligaciones, la esposa no puede ejercer su profesión, ha establecido una relación simbiótica con los hijos, que son buenos estudiantes, pero con el mal ejemplo del padre, esperemos que lleguen a buen destino.

La mujer, esposa y madre, es una persona bien educada con buenos principios, solidaria para ayudar a la gente cuando lo necesita, empero con una falta de amor profundo, que lo suple con el amor a sus hijos, pero los hijos crecen, se independizan y se van a buscar sus destinos, porque los padres no son dueños de los hijos sino guía de ellos.

Ella, en el fondo no siente amor hacia su esposo, sino lástima por verlo tan indefenso, limitado, pensando qué será de su vida, a pesar que la ha frustrado como mujer y esposa, resignándose a recibir migajas de un esposo que le da inseguridad emocional y económica.

La pregunta es, ¿por qué no salir de este laberinto? Acá se mueve un sentimiento de culpa de dejarlo, a pesar de que ella es consciente que no va a llegar a nada con él. Esta clase de personas son difíciles que cambien porque tienen un patrón de vida que tienen temor de salir del estado en que se encuentran y tienen miedo de quedarse sin él, allí corre el dicho popular “mal con él, peor sin él”.

A veces la costumbre es más fuerte que el amor, ojalá que la esposa en algún momento de su existencia pida ayuda profesional para desvincularse de una relación tóxica y abra los ojos y su corazón dándose valor que tiene derecho a vivir y ser amada y realizarse como mujer.

Concluyo con el siguiente trazado: “Eres lo que eres porque el ser humano escoge su camino, no existe otra realidad, lo demás son pretextos”.