La encuesta de ayer publicada por La República muestra el crecimiento de dos candidaturas diametralmente opuestas entre sí, y que podrían llegar juntas a la segunda vuelta si mantienen su crecimiento sostenido. Nos referimos a Yonhy Lescano de Acción Popular, quien ha escalado cuatro puntos en la intención de voto, y Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, que ha dado un brinco de 5 puntos y ya se encuentra primero en la intención de voto en Lima Metropolitana.

De llegar ambos a la segunda vuelta, tendríamos a dos candidatos con visiones distintas del país disputándose la Presidencia de la República, un escenario que con el 31% de electores indecisos, nadie podría descartar.

Los resultados de ayer también muestran que quienes ocupan los dos primeros lugares: Lescano y Verónika Mendoza, son dos caras de la moneda. Como ya se ha dicho, ambos apuestan por fortalecer el Estado en materia económica y son partidarios de todo tipo de regulaciones. En pocas palabras, Mendoza y Lescano representan, juntos, lo más vistoso del populismo de izquierda, aunque el candidato de la lampa haga malabares para decir lo contrario.

Para propósitos estrictamente académicos, pasamos por un “detector de populismos” a los candidatos Mendoza y Lescano. Mis compañeros de tesis y yo, concluimos que ambos son en si mismos –juntos y por separado-, la amenaza populista de la que tanto se habla, pero que con ellos asume un rostro.

Uno de los factores para detectar a un populista es su insistencia por cambiar la Constitución mediante referéndum. “Hay que hacer nueva Constitución en un ambiente democrático; es más, podría someterse a un referéndum para que el pueblo decida”, así se expresaba Yonhy Lescano el 3 de enero.

“Nosotros hemos planteado la posibilidad de que se discuta, desde el impulso que se le está dando a este tema, la posibilidad de que el 11 de abril, junto a la consulta sobre el futuro gobierno, se incluya una segunda urna en la cual se le pueda consultar al pueblo peruano si quiere o no una nueva Constitución, y quién la debe redactar”, ha dicho Verónika Mendoza.
El discurso estatista es otro de los elementos para identificar a un populista.

Según la candidata de Juntos por el Perú, el Estado es el que debe decidir dónde y cómo debe invertir el sector privado. “El Estado tiene que definir luego bajo criterios no arbitrarios priorizando los sectores vulnerables”. Mendoza tampoco ha ocultado su intención que se intervengan las clínicas privadas y se ha manifestado en contra de la intervención del sector privado en la compra de vacunas. “Otros países incluso han nacionalizado el sector privado. Aquí bastaría con aplicar art. 82 de la Ley [General] de Salud que le da competencia a la Autoridad de salud para intervenir en servicios privados en caso de epidemia”.

Los elementos para detectar a un populista son muchos más, pero esta vez nos hemos querido centrar en dos porque son los que delinean con mayor precisión a los dos candidatos.
En las elecciones del 2016, los peruanos rechazaron a la izquierda populista y estatista colocando en segunda vuelta a Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski.

Según la encuesta de ayer, Mendoza y Lescano suman el 19% de las preferencias, mientras que Fujimori, López Aliaga y De Soto, que están en el espectro ideológico opuesto, también suman 19%, y aún hay 31% de indecisos.

A poco más de un mes de las elecciones es urgente que los candidatos que aseguran que quieren el progreso para el país y abogan por las libertades, sepan reconocer al enemigo, que precisamente no se ubica entre ellos.