Libertad de pensar

Libertad de pensar

De nada sirve pensar sin coraje, de nada sirve si se esconde lo que se quiere decir, entonces, ¿para qué expresarse? En un tiempo en el que la mayoría se ofende por lo mínimo parece servir más quedarse callado. Son tiempos de la horda y no del individuo. En Hollywood irte de boca es ser cancelado.

Hace poco y no es la primera vez, muchos tuiteros y gente de redes, le salieron al frente a Pedro Suárez Vértiz por una opinión. Aconsejó que las mujeres deben “arreglarse para sus hombres y no para las mujeres”, eso dijo y molestó a tal punto que abundaron los que clamaban porque le quitaran el teclado, Internet o la luz. La tiranía de la mayoría es bruta, pero si les das vuelta y los sigues reparas que son más machistas de lo que le reclaman a Suárez Vértiz. Los más quejosos internautas no solo son machistas y quizás golpeadores, también racistas y haters. Quizás hayan maltratado a sus parejas, pero de nada sirve abundar en un mundo en el que tirar la primera piedra es un deporte oficial.

La libertad de expresión supone “equivocarse”, pero, ¿quién lo determina? Varios de los que chillaron por la opinión del cantante y llamaron a acallarlo se quejaron de la gente que protestó frente a El Virrey, donde Vladimir Cerrón iba a presentar un libro y, de hecho, mandarse con todo de por qué el Perú castrista es mejor que el democrático y libre que disfrutamos y que me permite escribir estas líneas y a ustedes elegir qué leer.

El doble rasero, la triple moral, el fariseísmo en su expresión máxima. A un cantante que no quiere robarte la libertad y la democracia hay que destruirle el teclado, pero a un poderoso que quiere que seas súbdito y no ciudadano hay que dejarlo en paz, su derecho a expresarse es insoslayable.

Si quieren cancelar a quien opina lo que le viene de cuajo escribir, pues déjenlo, podré no estar de acuerdo y discrepar, pero defenderé el derecho que tiene de expresarse hasta la última letra. Una mujer se arregla para sí misma, porque le viene en gana sin explicárselo a nadie, porque se siente mejor o para su pareja. Por mil razones, decir que es por una o por otra es una opinión ¿Qué autoridad tienes para cortar la luz si no la has encendido en tu propia conciencia?

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