Libertad de prensa solo cuando me conviene

Libertad de prensa solo cuando me conviene

Los periodistas que apoyaron el proyecto político de Pedro Castillo hoy chillan por la sentencia de dos años de prisión suspendida por difamación en contra de Christopher Acosta por escribir el libro ‘Plata como cancha’ acerca de César Acuña, aliado de Castillo. El ideario de Perú Libre señalaba meridianamente que se cargarían a la prensa apenas puedan, así que no había forma de que un periodista respalde al profesor rural en la segunda vuelta, salvo promesas de propinas en publicidad estatal u odio enfermizo hacia Keiko Fujimori. Estos que hicieron campaña por el lápiz aduciendo “objetividad” son los mismos que ahora exigen que se respete la libertad de prensa.

Pero jamás dijeron nada cuando el Gobierno amenazó a Willax, Beto o Butters, pues, como no se trataba de un medio caviar, ahí sí estaba bien que el canal sea cerrado y los periodistas de este fuesen apresados por incomodar al poder de turno al desnudar a la manga de senderoides que ya se enquistaron en Palacio de Gobierno o por demostrar que la vacuna anticovid de Sinopharm (de la cepa de Wuhan) no servía para nada. En realidad, tampoco es tan buena la de la cepa de Beijing: ¿por qué creen que se usa Pfizer y no el antídoto chino para la tercera dosis?

Aquí no voy a sumarme a quienes aseveran que lo de Acosta, quien ha sido harto dúctil con el jefe de Estado, es karma. La condena que ha recibido, la cual incluye un pago de 400 mil soles de reparación civil, me parece totalmente injusta. En su libro, el periodista de Latina recoge dichos de terceros -con nombre y apellido- sobre César Acuña, de modo que él no está difamando a nadie. A diario, los periodistas recopilamos y replicamos declaraciones de toda índole, las que no tendríamos por qué verificar toda vez que no han sido expresadas por nosotros. Lo que corresponde ante una acusación es, por supuesto, pedir la versión del aludido. Nada más que eso. Nos limitamos a citar lo que X declara sobre Y. Si Y denuncia a X por lo expresado, es problema de ellos. Espero que el fallo judicial sea declarado infundado en la instancia superior que corresponde porque sí pone en peligro la libertad de prensa y, por consiguiente, la democracia.

A ver también si los medios caviares aprenden algo de todo esto y no solo saltan cuando perjudican a uno de los suyos, porque el periodismo es libre o no es periodismo.

¡Basta ya de ser relacionistas públicos del sindicalista del sombrero!

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