A las cosas hay que llamarlas por su nombre y lo que vive el Perú es una sofisticada dictadura caviar infiltrada en los puestos clave del Estado y especialmente en la administración de justicia, donde el JNE no es la excepción. Esa dictadura hoy atenta contra la libertad de prensa tal como se evidencia en el cerco de persecución y venganza contra Willax TV.

El caso más disparatado e inverosímil es el ataque a Beto Ortiz, periodista curtido y valiente, a quien ya se lo acusa de pertenecer a una organización criminal y estar en un supuesto delito de lavado de activos, al estilo de la red Orellana. Por supuesto que esas denuncias son descabelladas y difamatorias. Lo único que lograrán será un efecto contrario, el de confirmar el buen periodismo que ejerce Beto. Esas novelas oficialistas con ataques vengativos ya son un libreto conocido en el Perú y terminarán como un bumerán en la cara de sus perseguidores.

Pero, como lo ha mostrado la “Conferencia Internacional Periodismo y Democracia”, organizada por la Federación de Periodistas del Perú (FPP) el último viernes 16 de julio, existen malos funcionarios del Estado que incrementan sus ataques y odios contra los periodistas críticos y fiscalizadores. Así lo han sentado los expositores de primer nivel en esta jornada, realizada con motivo del 71° aniversario de fundación de la FPP, señalando que el caso de Perú es muy especial porque actúa una red de izquierdistas que se ha infiltrado en las estructuras del Poder Judicial, el JNE, la Fiscalía, el Reniec y la ONPE, y ni hablar de la última creación vizcarrista llamada JNJ.

Los artífices de esa toma del Estado lo han hecho con fondos del extranjero canalizados hacia sus ONG, desde donde primero se tomaron algunos espacios de las universidades, y ello no fue difícil habida cuenta que en los años ochenta varias casas de estudio estaban plagadas de docentes marxistas-leninistas, muchos de los cuales perfeccionaron la puerta giratoria para las prebendas de los cargos universitarios y luego de los puestos públicos.

Ahí está el caso de “Justicia Viva” y la PUCP. El actual presidente del JNE es uno de esos resultados. Esa izquierda caviar -que es caserita de cuatros canales de televisión (incluido el diario El Comercio)-, vivió muy oronda con Odebrecht y la publicidad del Estado, pero ahora hace lo que mejor sabe para manipular al “Prosor” Castillo, asegurando su mamadera y persiguiendo a la prensa independiente.

@RafaelRomeroVas