“Escribe sin pensar en tus lectores”, me decía un maestro. Años más tarde me decía que si alguna vez tengo un programa radial no hable para ganarme al público, que no se trata de quedar bien con nadie. Lo volví a encontrar y alargaría: “No hables para ganarte la opinión de nadie y menos de las empresas que te auspicien”. Decía que llegará el día en que opinar sería peligroso, tanto como que una empresa retire la publicidad porque a varios no les gusta lo que se dice. “Cambiar de canal sería una opción, aunque te encuentres con algo chabacano, chatarrero, malvado, maledicente, violento, sórdido. Allí sí, en ese conjunto que nos degrada, todo auspicio vale”.

La libertad es una utopía cuando tienes que pedir permiso. Si emprendes te cae la municipalidad, si hablas te cae la turba, si piensas te debes contener y si te equivocas no esperes al diablo, que el mundo es rápido para castigar. Facebook te puede cerrar por ser minoría, también te pueden injuriar en manada. No voy a clasificar a mis amigos por su ideología, que los hay de todo color; pero de los que piensan en minoría admiro el coraje de expresarse a riesgo de la propia extinción.

Quizás para quien siga la miniserie The Crown (Netflix), sobre las tribulaciones de la realeza británica, sabrá bien lo que es renunciar a ser uno mismo o la libertad de decir, como ya lo hicieron algunos reyes (a costa de su corona). Churchill se lo advirtió a Isabel, en adelante la monarquía debe continuar, aunque el costo sea negarse a sí misma. Alguien que no sabía callar y es una de las luces de la serie, fue Margaret Thatcher, que se le plantó a la reina, que no cedió nunca y que se dejó llamar “la dama de hierro”. Ignoramos si ocurrió, pero ante el requerimiento real para que no se ganara enemigos, la primera ministra replicó con un poema de Charles Mackay: “¿No tienes enemigos, dices?/ Alas, mi amigo, presumir es vano./ Quien se bate en la batalla del deber que los valientes entablan, deben haber hecho muchos enemigos./ Si no tienes ninguno, es pequeño el trabajo que has realizado./ No has golpeado a ningún traidor en la cadera/ no quitaste ninguna copa de labios infames./ Jamás has vuelto bueno lo malo, siempre has sido un cobarde en el campo”. Ser libre no es gratis.