Últimamente las cortinas de humo están a la orden, día a día la mayor parte de la prensa siguen escándalos mediáticos y dejan de informar lo que está sucediendo con los peruanos que se contagiaron del Covid-19 y de los que hoy pasan hambre. Con total indiferencia y un gran soporte mediático, se nos pretende imponer una nueva convivencia social que de nueva solo tiene el título, pretendiendo acuñar en el imaginario de todos los peruanos un triunfo contra la pandemia que no existe y ello debido principalmente a los actos de corrupción en el gobierno de Martín Vizcarra, cuyos funcionarios o servidores al parecer no le temen, pues al parecer hay un apuro para robarle al Estado, todo cuanto se pueda mientras se cuente con el título de “Estado de emergencia”. Los actos de corrupción se han evidenciado en casi todas las instituciones, al parecer estos delincuentes de cuello y corbata están convencidos que nada les pasará, pues en el Perú campea la impunidad. Basta con ver la situación legal de la empresa Odebrecht y de sus funcionarios corruptos, tremenda organización criminal transnacional que no han estado ni un día en el penal, la reparación civil al Estado es irrisoria y pagadera en 15 años, le devolvieron el dinero que se retuvo por la venta de sus activos, no pagaron impuestos, alistaron algunos datos para tirarle dedo a algunos corruptos y el premio mayor, podrán seguir contratando con el Estado, sin duda es un mensaje alentador para los corruptos en el Perú.

Todos los actos de corrupción se han dado bajo el marco de la declaratoria de emergencia, se han tenido todas las oportunidades para comprar y contratar sin control, pues si se roban ese dinero no se podrá combatir y mucho menos ganarle al virus, ya que no se tendrán los implementos, equipos, medicinas y otros que se requieran, o lo que es peor, de haberse adquirido o contratado sin cumplir con las especificaciones técnicas se habrá creado una falsa sensación de seguridad que ha expuesto a la muerte a todos aquellos que enfrentan esta pandemia en la primera línea. Entonces, nos preguntamos ¿cuál es la razón por la que estos actos de corrupción no son coberturados o fuertemente cuestionados por la prensa? Así lo hicieron en otros gobiernos y por temas menos graves se censuraron ministros.

El Ministerio Público ha dejado un claro mensaje de lucha contra la impunidad, al parecer esa voluntad solo renace cuando de demoler a los enemigos de un gobierno se trata. Los peruanos necesitamos de nuestros periodistas para conocer la verdad, enfrentar a los corruptos y no quedarse casi mudos, complacientes, temerosos y sobre todo, ocultarnos la realidad que viven los peruanos que ya han perdido el derecho a conocer la real tasa de fallecidos durante esta pandemia.