Lo que ignoraba Yenifer

Lo que ignoraba Yenifer

Treinta meses de prisión preventiva para la hija-cuñada del Presidente. El gobierno de Pedro Castillo lleva solo trece meses, y ya su círculo íntimo está encarcelado. Esta situación es poco usual, por no decir surrealista. Algo malo y nauseabundo debe estar pasando por la cabeza de los que hoy nos gobiernan para que, en un año, hayan cometido tantos “errores” sin que tuviesen siquiera la duda sobre si sus actos eran “delitos”.

El nivel de los negociados, los acomodos, etc., es burdo, básico, de muy bajo nivel, lo cual no aminora para nada el supuesto delito, pero sorprende la total confianza en la impunidad con la que creían, podrían haberse salido con la suya.
Yenifer no es una mujer con falta de recursos académicos, tampoco políticos. Ella ha trabajado en una alcaldía, ha tenido a cargo procesos administrativos de adquisiciones y sabía, o debía saber, lo que era legal y lo que no. Su formación politica le viene de ver a su padre-cuñado durante años, en su lucha como sindicalista nacional. Ha vivido de cerca los arreglos, negociaciones y transacciones necesarias para llegar a lograr determinadas reivindicaciones sindicales, es decir sabe que en política, para recibir, hay que dar.

La “hija” de la pareja presidencial sabía lo que hacía, y contaba con el apoyo y conformidad de la primera dama Lilia Paredes de Castillo. Sabía que estaba metiendo las manos al fuego, y si no lo sabía, como privilegiada asidua a la residencia presidencial, pudo preguntar a los asesores legales de palacio cuáles eran y hasta dónde llegaban sus privilegios como pariente cercano del primer mandatario y, sobre todo, sus limitaciones.

Con un expresidente encarcelado, y los cuatro últimos en procesos judiciales, es difícil pensar que cuando un mandatario asume las riendas del país no es informado de cuál deberá ser la conducta de su círculo familiar y de confianza más cercano. El gobierno de Pedro Castillo ha puesto en evidencia, una vez más, que no podemos dar por sentadas las normas y conductas éticas y legales más básicas en cuanto al ejercicio del poder, y las atribuciones del entorno familiar de los mandatarios y altos funcionarios del Estado. ¿Será necesario no solo que juren servir fiel y legalmente, sino que firmen que sus familiares han sido advertidos de las prohibiciones y limitaciones propias, derivadas del cargo que asumen?

Queda claro que el Gobierno de Castillo entró a Palacio de Gobierno de la misma forma como ganó las elecciones, sin saber cómo y sin prepararse para ello. Lo cierto es que Pedro Castillo ha caído en el embrujo del poder, disfruta del absurdo privilegio de saber que sus delitos solo podrán ser juzgados al término de su mandato, pero olvidó advertir a sus cercanos que solo él tenía dicho “privilegio”. Esto es lo que ignoraba Yenifer.

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