El Congreso ha demostrado que, cuando quiere, puede actuar a favor de la sociedad. La diligencia y contundencia con que se desempeñó el jueves pasado al debatir, para luego aprobar, dos leyes complejas –aquella que fulmina las intenciones golpistas que instauró el miserable Vizcarra con esa fábula de la “denegatoria fáctica de confianza” al gabinete ministerial; y la segunda, respecto a la inmediata cremación de cadáveres de los prisioneros por terrorismo– comprueba que el Ejecutivo comunista la tendrá muy difícil si el Legislativo le planta cara con la energía que merece esa mafia de marxistas pensamientogonzalo que pretende convertir el Perú en otra Cuba o Venezuela.

Acá debemos recordar al canallesco Vizcarra que, apoyado por RPP, La República, El Comercio, canales 2, 4, 5, 8, 9 –medios vendidos en canje de publicidad estatal y en connivencia con Salvador del Solar, otro despreciable sujeto–, urdieron un golpe para clausurar el Parlamento. Infracción constitucional santificada aberrantemente -bajo el pretexto de una quimérica denegatoria “fáctica” de confianza-, por cinco magistrados, a quienes el venal Vizcarra retuvo en el TC prohibiéndole al Congreso que ejerciese la facultad constitucional, exclusiva y excluyente, que le encomienda reemplazar –como era el caso– a los tribunos que estuviesen ejerciendo con plazo de servicio vencido.

Ambos proyectos de ley fueron brillantemente sustentados ante el Pleno por Gladys Echaíz, actual congresista y dos veces Fiscal de la Nación. Echaíz se perfila como una irrebatible líder de la oposición, en estos amenazantes tiempos de oscurantismo a los que nos trajo un manipulado JNE presidido por un comunista apellidado Salas Arenas. Echaíz ha demostrado que podrá vertebral para dar batalla por la democracia en esta noche negra que ha envuelto al Perú verdadero.

Aprobada ya la ley que pone freno al golpismo ideado por el rufián Vizcarra, el rol del Congreso debe centrarse en designar al mas breve plazo a los cinco o seis tribunos que hace falta reemplazar. Sólo así se podrá coto a la parcialización izquierdista que anida entre la mayoría de quienes hoy integran el TC. El hecho que un ideologizado póquer de tribunos avalase aquel golpe de Estado perpetrado por el abyecto Vizcarra, revela que el TC vigente actúa por consigna partidaria; no bajo principio constitucional.

Precisamente por esta razón, a la brevedad el poder Legislativo debería aprobar que los futuros magistrados del TC puedan ser evaluados por invitación, o por concurso. ¡No por ambos! El concurso dificulta, casi al extremo de la imposibilidad, que postulen al cargo profesionales con experiencia y solvencia acrisolada y reconocida trayectoria ética; por tanto portadores de una reputación personal que no les permite exponerse a aquella morralla bullanguera de la izquierda, estrategia que emplean los rojos para imponer a los suyos, que siempre resultan ser unos tipejos de la peor estofa personal, moral y profesional.

Invocamos a la doctora Echaíz a que, con su versado talante, se aboque a elaborar las modificaciones legales necesarias de modo que, a la brevedad, el poder legislativo invite a los ciudadanos más competentes para que postulen al cargo de miembros del TC.