Los 100 días más oscuros

Los 100 días más oscuros

El 25 de abril se cumplirán 100 días del peor desastre ecológico producido en el mar del Perú, a consecuencia del derrame de más de 11 mil barriles de petróleo, que impactaron en casi 2 millones de metros cuadrados de suelo y 7 millones de metros cuadrados de mar (aunque inicialmente Repsol informó al Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental – OEFA, que eran solo 0.16 barriles). Este siniestro dañó el espacio en el que confluyen la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas y la Zona Reservada Ancón.

Desde entonces han pasado tres presidentes del Consejo de Ministros (tal vez pronto llegue el cuarto); tres titulares del Ambiente y desfilaron tres presidentes del OEFA. Miles de pescadores y otros afectados siguen viviendo un drama que ha desmoronado sus expectativas e ilusiones. En un escenario así, no podía extrañarnos ver al propio presidente, una vicepresidenta, una presidenta del Consejo de Ministros y altas autoridades, acercándose al lugar de los hechos tratando de capitalizar políticamente el acontecimiento, ofreciendo bonos, repartiendo bolsitas y demás paliativos. A los pocos días, devorados por sus propias inconsistencias, todos los figuretis olvidaron el problema, mientras los damnificados zozobran en su desgracia y el país no aprende las lecciones de sus horas de infortunio.

Según Andina, Repsol reportó a las autoridades la culminación de las acciones de limpieza de primera respuesta en 28 playas contaminadas por el derrame. Sin embargo, admiten que “…mantenemos un constante monitoreo vía aérea con helicópteros y drones para asistir posibles nuevas zonas afectadas y generar las acciones de contingencia necesarias para frenar y solucionar”. Los especialistas y hombres de mar que conocen la zona y trabajan en ella hace décadas, no creen que estemos ni remotamente cerca del fin de esta dramática historia.

La empresa afirma que 4,500 personas efectuaron cobro de adelanto de compensación, entregaron 8,500 vales de emergencia por 500 soles cada uno y empadronaron a 5,500 personas perjudicadas entre pescadores y pobladores. Sin embargo, ciudadanos de Pachacutec y Callao señalan que han sido injustamente marginados, a pesar de que la petrolera insiste en que su compromiso es dar respaldo a todas las personas que están sufriendo las consecuencias del derrame, hasta que las playas y el mar se encuentren aptos para el desarrollo de sus diversas actividades productivas. Para ello, no obstante, exige que suscriban “voluntariamente” actas individuales para recibir la compensación de 3,000 soles, a lo que muchos se negaron hasta no tener un compromiso integral de reparaciones.

La especialista veterinaria Valeria Ruoppolo de la consultora Aiuká afirmó que 65 aves rescatadas y rehabilitadas fueron puestas en libertad. Lo que no comentó es qué ocurrió con las pocas nutrias marinas (Lontra felina) en peligro de extinción, que podrían haber desaparecido para siempre. Tampoco se sabe el número total de peces, aves y mamíferos muertos o dañados irreversiblemente.

Juan Chulles Espinoza, secretario de Defensa de la Asociación Regional Unión de Pescadores Artesanales y Conexos del Callao (ARUPACC), declaró que “los verdaderos pescadores artesanales del Callao estamos siendo marginados, no estamos siendo considerados en el padrón de afectados. La zona de La Pampilla es el espacio donde nosotros trabajamos y ahora todo ha sido contaminado. Hemos enviado un escrito a la Refinería pidiendo que se nos atienda, pero no nos responden hasta hoy”.

Han transcurrido 100 días. En medio del sol del verano que pasó, nuestro mar y las comunidades costeras viven sus más oscuros momentos. Todo sería mejor si hubiera un gobierno que liderara la solución. Para ello, evidentemente, no necesitamos cambiar de Constitución.

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