Empiezo este artículo lamentando que esta semana hayamos pasado los 200,000 muertos en el año 2020, lo que significa más de 200,000 familias sumidas en la tristeza a las quiero darle mis condolencias y recordar que no son sólo números. Para que tenga una idea en el 2019 murieron 114,943 personas y en el 2018 murieron 112,814. Eso quiere decir que terminaremos el año con un exceso aproximado de 90,000 muertos de los cuales 36,500 han sido a causa de la covid-19 confirmados por el Minsa. ¿Y de qué ha muerto el excedente que no ha sido por covid-19?, aunque las causas son diversas y podrían incluir algunos por covid-19, la primera conclusión es que esa diferencia de 53,500 personas son consecuencia de la disminución de la atención en otras patologías que no son covid-19 en los hospitales de Minsa y EsSalud.

Todos los días el Minsa coloca el número de muertos por covid-19, en las últimas dos semanas el promedio ha sido 50 muertos diarios, pero ¿qué pensarías si vieras que en promedio diario este año murieron 550 personas? ¿No te interesaría saber por qué murieron los otros 500? Analizar esta cifra es necesario para poder conocer qué está afectando realmente a la población y qué estrategias debemos realizar.

Nos preocupa también que a pesar de tener presente la cantidad de muertos diarios por covid-19, a la fecha no tengamos un cronograma de vacunación, tanto así que la unidad de inteligencia de The Economist ya nos coloca como un país que recibirá las vacunas en el 2022. Esa misma unidad nos dice que Argentina, Chile, Brasil, Uruguay, Ecuador y Colombia lo harán antes de junio de 2021, y aquí es donde vemos la ineficiencia del Estado peruano que bajo las mismas condiciones comparado con países vecinos no ha podido concretar los acuerdos que garanticen a la población contar con las vacunas en el momento que necesitamos.

Un dato más es que el presidente del BCR ha indicado que cada semana de confinamiento ha costado US$ 2,500 millones. Para abastecer de vacunas a los 32.5 millones de peruanos necesitábamos haber pagado aproximadamente US$ 500 millones y US$ 350 millones para la logística, un total de US$ 850 millones. Así que explicación económica tampoco hay.

Por eso invocamos a las autoridades a tomar decisiones y a reactivar la atención al 100% de los procedimientos de hemodiálisis, quimioterapia, cirugías cardiovasculares, cirugías de cáncer, procedimientos de heridas y otras patologías que están causando la muerte a nuestros compatriotas.

Finalmente, lo económico se puede recuperar, lo que no vuelve son las vidas que se están perdiendo por cada día que no tienen la capacidad de decidir ni ejecutar.

@sandrostapleton