Los 9 pecados del Zar: “Pedro el Dadivoso”

Los 9 pecados del Zar: “Pedro el Dadivoso”

La gestión de Pedro Francke en el MEF se encuentra plagada de pecados: el primer pecado que es falta de humildad, es la de vender humo, porque si el crecimiento del PBI llega a 13% en el 2021, se trata del 2020, porque en comparación con el 2019, prepandemia, creceríamos 0.3% del PBI (detrás de Colombia y Chile).

El segundo pecado que es mortal, es que el Gobierno con anuncios falsos ha provocado una devaluación de 11%, que fatalmente ha coincidido con el alza del precio internacional del maíz, trigo, soya y petróleo, y ha puesto por las nubes los precios del pollo, fideos, aceite y el balón del GLP.

El tercer pecado deriva del anterior, es la inflación anual de 6.43% que se mide con una canasta de consumo desfasada (2008), que minimiza el alza, ya que otros índices medidos en años más cercanos ofrecen resultados mayores: inflación al por mayor (IPM) 13.58% (2013), Índice de Precios al Productor (IPP) 30.80% (2015). En EEUU la inflación es de 6.8%, el IPM 8.6% y el IPP 9.6%. Van de la mano.

El cuarto pecado es que la avaricia por copar puestos por parte de su partido JPP y otros, viene sembrando tal desconfianza que han acicateado la fuga de capitales más grande de nuestra historia: US$ 16,615 millones.

El quinto pecado de soberbia, es la de jactarse de lanzar bonos por US$ 5,500 millones -asesorado por el Bank of America- que ha situado la deuda pública en 37% del PBI (2021), por lo que el servicio de la deuda ha saltado del 6to puesto al 2do lugar en el presupuesto del 2022, escoltando a Educación y por encima de Salud.

El sexto pecado de soberbia y de angurria de poder, es que al margen del Congreso, cual Zar viene repartiendo miles de millones con decretos de urgencia: DU 86-2021 y DU 100-2021 por S/ 2,900 millones c/u y el DU N° 112-2021 por S/ 374 millones, que según el Consejo Fiscal (CF) “son una mala práctica que no concuerda con la institucionalidad fiscal y resta transparencia al manejo de la política”.

El séptimo pecado es la de falta de templanza porque se ha vuelto un “dilapidador” (Castilla dixit) sin atinar a guardar “pan para mayo” en el Fondo de Estabilización Fiscal (FEF) -que ahora está vacío y alcanzó a bordear los US$ 10,000 millones (2015)- ni optar por recortar el gasto ineficiente, que un informe del BID (2018) calcula en 10% del presupuesto, por lo que el déficit fiscal 2021 sólo se reducirá a 3.5%, pese al boom de los minerales, las regularizaciones tributarias de mineras y los récords históricos en los términos de intercambio y en el superávit comercial.

El octavo pecado de soberbia es que el Zar de marras tampoco cumple con restituir las reglas fiscales que se suspendieron por la pandemia, así que el CF le ha exigido: “establecer límites a las acciones de política fiscal de los distintos poderes del Estado para los años siguientes” porque se han limitado a revelar las reglas del 2022: déficit fiscal menor a -3.7% y deuda pública menor a 38% del PBI.

Una de las consecuencias de estos pecados, que sería el noveno por falta de diligencia, es que las clasificadoras Moody’s y Fitch nos han degradado, lo que aumentará sensiblemente el costo del financiamiento al Perú.

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