El ministro de Economía, Waldo Mendoza, acaba de lanzar una nueva emisión de bonos (3/3/21), por US$ 4,000 millones (en realidad, la segunda de su cuenta ministerial), sin embargo, el endeudamiento que se anuncia en el 2021 es mucho mayor, ya que “el Perú ha presentado un registro para emitir hasta US$ 11,000 millones” (Bloomberg 23/12/21).
Lo cierto es que la deuda pública ha venido creciendo en forma galopante durante el último lustro de gobierno 2016-21.
Cuando Pedro Pablo Kuczynski (PPK) asumió la presidencia (28/7/16), esta deuda se situaba en alrededor del 22% del PBI (S/140,335 millones), elevándose el 2021 hasta llegar al 35.5% del PBI (S/ 249,405 millones), pero, de cumplirse el anuncio, hacia fin de año la deuda bordearía el 40% del PBI, casi, duplicándose en un solo período de gobierno.
Cierto es que la pandemia ha generado un gigantesco déficit fiscal de 8.9% y explica la mitad de este excesivo endeudamiento, pero la otra mitad, está plagada de alegres gastos corrientes, una fiesta fiscal de consultorías y medidas populistas como los S/ 20 millones que acaba de regalar Francisco Sagasti a sus cantantes preferidos.
Waldo Mendoza predicaba antes de asumir el MEF, “lo importante que es para el Perú tener una deuda pública baja que no sobrepase el límite del 30% del PBI” (1/9/20). Tiempos aquellos.
Otro detalle no menor, que se observa en los bonos “Waldo” es que paulatinamente se van alargando los plazos de redención. En la reciente colocación, se lanza un bono a 30 años (3.51%), algo caro, pero, en la primera tanda de los bonos “Waldo” (23/11/20), colocó US$ 2,000 millones a 40 años (2.78%) y otros US$ 1,000 millones a 100 años (3.2%). Un siglo. Tanto que el exministro de Economía, Alfredo Thorne, un experimentado “colocador” que vistió las sedas del JP Morgan, criticó este bono 2121 señalando “que era relativamente caro; y que 40 años hubiera resultado un período suficientemente”.
Si una generación se consolida entre 20 y 30 años, con estas operaciones (Bono 2021), el ministro Mendoza ha comenzado a endeudar, por lo menos hasta a sus choznos -que son los hijos de sus tatataranietos o los nietos de tu biznieto (más de cuatro generaciones)- que probablemente tendrán que asumir el reto de redimir estos bonos en fechas tan lejanas, pero, que en el interín tendrán que apoquinar anualmente alrededor de US$ 300 millones en intereses.
Curiosamente, el MEF trocó a sus “caseritos” bancos asesores en las últimas colocaciones: Citibank, HSBC y Goldman Sachs, regresando a los predios del jirón Junín, los bancos favoritos del ppkausismo: Bank of América (BofA) y JP Morgan. A quién Dios se la dio, San Pedro se la bendiga.