POR: GASTÓN SOTO VALLENAS

El pasado jueves 28 de enero, los candidatos a la presidencia de la república y/o los representantes legales de 17 de las organizaciones políticas que participarán en las elecciones generales del próximo 11 de abril del presente año, así como 18 instituciones públicas y privadas, en calidad de adherentes, suscribieron el Pacto Ético Electoral.

En el año 2005, el Pleno del Jurado Nacional de Elecciones decidió que, con miras a que las campañas electorales se desarrollen en el marco de mutuo respeto entre los candidatos y partidos políticos intervinientes en el proceso eleccionario, procurando que no se atente en contra del honor, reputación, imagen de las personas intervinientes, se firme un compromiso en el que todos se comprometan a observar y comportarse dentro de esos parámetros.

Para ese efecto, se consideró necesario que se elabore un pacto, el cual tendría como objetivo, comprometer formalmente a todos los actores políticos participantes en el proceso electoral.
Hay que reconocer que, al principio, hubo mucho escepticismo e incredulidad de los efectos de ese pacto, pero conforme se han venido sucediendo los procesos electorales, el mismo ha ido tomando forma, al punto tal que, hoy, son muy pocos los partidos políticos que no lo suscriben.

La política, como lucha por el poder, no puede ser una lucha irracional ni tampoco violenta; tiene que ser una lucha racional y razonada, donde los que actúen en política lo hagan con responsabilidad y criterio. Teóricamente, la forma de actuación de los partidos políticos se orienta en atención al interés general, y no en función del interés del grupo que representa.
Pero, como quiera que la obtención del poder está en manos de la población, corresponde al ciudadano, al momento de votar, darle su apoyo al que considera más adecuado para acceder a la esfera gubernamental.

Esta última consideración se relaciona con el llamado “voto informado”, implementado, hace ya algunos años, igualmente, por el Jurado Nacional de Elecciones, con el objetivo de que los votantes, antes de votar, tengan a su alcance la información de los antecedentes personales de cada uno de los candidatos, así como también conozcan las propuestas de gobierno que ofrecen las agrupaciones políticas.

En consecuencia, si todos los participantes que directa o indirectamente participarán en las próximas elecciones generales en el Perú, se conducen dentro de los parámetros previstos en el Pacto Ético Electoral y, por su parte, los ciudadanos, antes de acudir a votar, revisan la información que se les ofrece, en cuanto a los candidatos y ofertas de los partidos políticos, estaremos garantizando un adecuado funcionamiento de nuestro sistema democrático.

El Pacto Ético Electoral y el Voto Informado se han convertido en los dos pilares más importantes en los que sostiene las bondades de nuestro sistema electoral.
Razón por la cual, desde el lugar que nos corresponda, debemos actuar cuidando de que los indicados pilares sean la fuente de inspiración del funcionamiento del sistema y no se queden solo recogidos en la norma jurídica, sino que se les use como instrumentos del buen comportamiento político.