Los estereotipos de género en la selección de personal

Los estereotipos de género en la selección de personal

Los estereotipos o preconcepciones conllevan a categorizar o etiquetar, siendo una forma de simplificar la compleja realidad social pero además sentirse bien con uno mismo y marcar la pertenencia a un grupo, excluyendo a otros.

Los estereotipos implican distorsiones en la percepción y sesgos que, basados en el origen, la condición socio económica, el sexo, la orientación sexual o identidad de género dan lugar indiscutiblemente a tratos discriminatorios.

En la búsqueda de una sociedad más desarrollada en la cual estas preconcepciones no tengan lugar o no sean determinantes, se ha mostrado con bastante orgullo el posicionamiento femenino en las diversas entidades públicas, lo que implica una enorme responsabilidad para quienes representan a este sector social, de demostrar que no están en dichos lugares solo por ser mujeres sino principalmente por tener los méritos y competencias para ello.

Sin embargo, el fin de semana se hizo viral en las redes sociales la entrevista que se realizaba a una abogada que postulaba para ser fiscal en un distrito del interior de Arequipa.

Lo lamentable de este vídeo fue observar que el evaluador hacía uso de algunos estereotipos como el que ser madre es un impedimento para trabajar y desarrollarse profesionalmente o que el ejercicio de la labor fiscal de una madre podría ser un obstáculo para asumir la elevada carga del despacho en el lugar al que postulaba.

Lo paradójico fue que dicha entrevista de selección se realizaba dentro de una de las instituciones más importantes del sistema de justicia y quien tiene a su cargo la persecución penal de actos de violencia y discriminación contra la mujer por motivos de género.

Justamente el actuar bajo una perspectiva de género implica el recortar las diferencias y asimetría entre varones y mujeres reforzadas por preconcepciones como las observadas en la mencionada entrevista.

El eliminar los estereotipos de género no consiste en dar puestos de trabajo o nombrar a más mujeres que varones o forzar cuotas obligatorias, sino que las mujeres tengan la oportunidad de desarrollarse laboral y profesionalmente sobre la base a sus destrezas y capacidades en igualdad de condiciones al sexo opuesto.

Lógicamente, aspectos de orden personal pueden ser relevantes en una entrevista, pero principalmente es una oportunidad para observar el desenvolvimiento del entrevistado (habilidades blandas), que, en el caso concreto, se mostró una mujer con claros objetivos profesionales y que, además, tenía el desafío como miles de mujeres peruanas de compartir la labor de madre con el trabajo.

Lo que fue una respuesta para valorar la entereza como persona, derivaba para el entrevistador en una debilidad. Es hora de revisar los lineamientos, criterios y objetivos de entrevistas a los postulantes a personal en entidades del Estado. El cambio debe empezar en casa.

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