Los magistrados de la JNJ deben ser destituidos

Los magistrados de la JNJ deben ser destituidos

Esta semana se va a votar el informe sobre la JNJ y la posibilidad de su destitución. Naturalmente es el tema que estructurará el debate de estos días. Hay que señalar en principio que el retraso en el abordaje de esta cuestión se debe en buena medida a la acción de Fuerza Popular y de Alianza Para el Progreso de Acuña. Se podía y debía ver antes, pero fueron complacientes seguramente por la aritmética de los votos o quizás por algún tipo de cálculo, entonces dilataron desde diciembre hasta marzo. Esperemos que ahora vayan hasta el final.
Hay 5 cuestiones, más allá de las formalidades, por las que creo que el Parlamento debe destituir a los magistrados de la JNJ: 1) negarse a enviarle la información al Congreso que este les solicitaba 2) contemporizar con la irregularidad de que Inés Tello había excedido la edad máxima para ser miembro 3) haber pretendido interferir con el control político que el Congreso hacía sobre Zoraida Ávalos, con documento en favor de la ex fiscal y aliada de Vizcarra 4) haber procedido de manera diferente frente a un mismo hecho: un colaborador eficaz declara que un fiscal supremo ha cometido actos irregulares, mismo hecho y a la cuestionada Benavides la suspendieron en horas y al también cuestionado Pablo Sánchez le abren un proceso ordinario con todas las garantías 5) los indicios de corrupción que ya la manchan respecto al actuar del renunciante Ávila. Todos hechos irrefutables.
Debo decir que quienes se oponen furibundamente a la destitución de los malos miembros de la JNJ lo hacen por dos razones; un primer sector por interés o simpatía por los “fiscales de la corrupción” Sánchez, Pérez y Vela y el nefasto Gorriti y un segundo grupo que se pregunta válidamente: “¿está este Congreso impopular legitimado para realizar esta sanción a estos magistrados, no hay acaso un ánimo de control del sistema de justicia en esta acción?”. Pienso que es un cuestionamiento sincero y razonable; sin embargo, la respuesta es que si bien en efecto esta representación nacional está sin brújula y atravesada por intereses nada santos, lo cierto es que su tarea en este asunto se limita a sancionar a los malos magistrados, no colocará a sus reemplazos, si esto fuera así yo me opondría también. La JNJ tiene sus accesitarios y sus mecanismos de sucesión que en nada tienen que ver con el Congreso. Por tanto no hay razón para temer copamiento de ninguna fuerza política.

Lo que además debe suceder una vez que los nuevos magistrados de la JNJ asuman -si es que el Parlamento llega a los votos suficientes que no es tarea fácil- debe ser que estos declaren en emergencia el Ministerio Público, en específico la junta de fiscales supremos y pueda organizar un concurso para renovarla en su totalidad. Ni Villena, menos Sánchez y hacia abajo Vela, Pérez y otros pueden estar más tiempo con una posición de poder en la Fiscalía. Luego de esto sería pertinente que se haga público el acuerdo de colaboración con Odebrecht, condenado a un secreto que estoy seguro resguarda una gran impunidad.
Debo señalar desde esta tribuna de Diario Expreso que esto no significa que los apristas apoyemos a “VANE 2”. La exfiscal de la nación Patricia Benavides tiene graves cuestionamientos y desde el Partido de Haya de la Torre no somos sus escuderos. Para defenderse ella tiene a sus abogados y que alguno de ellos haya visto algún provecho personal al enrolarse con ella no compromete al PAP.

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