“Hoy están brutos”, tuiteaba con desparpajo la abogada Rosa María Palacios apenas se conoció que Martín Vizcarra, alias ‘Lagarto’, recibió la vacuna anticovid de Sinopharm. Esta comesánguches de Palacio aseguraba que Vizcarra fue un voluntario más de las pruebas del laboratorio chino en el Perú, de tal manera que podía haber recibido un placebo (hay que ser bien iluso o deber muchos favorcitos para pensar que un mandatario en funciones podía haber sido inoculado con agüita destilada). Sin embargo, terminaría engañada -una vez más- después de que la UPCH confirmara que ni el reptil ni su esposa, Maribel Díaz, figuraban en la lista de 12 mil participantes del ensayo clínico. Pero esto no es novedad porque, como siempre defiende al poderoso de turno, la bloguera antes ya había sido defraudada por PPK (en el indulto a Fujimori) y Nadine Heredia (sobre la veracidad de sus agendas). Lo increíble es que con ese pasado tan turbio (¡hasta fujimorista ha sido!) haya algunos que aún la ensalcen. No es más que una militante del odio.

Y otros que también quedaron en offside tras el escándalo del caso de las ‘vacunas vip’, destapado por Beto Ortiz y Carlos Paredes en Willax, son los insufribles moraditos. Guzmán, Olivares, De Belaunde, Costa y demás (incluido, por cierto, el presidente Sagasti) chillaron como viudas cuando el Parlamento llamó a Mazzetti para que responda por la vacunación de Vizcarra. Sus lágrimas inundaron las redes sociales cuando esta largatija renunció a su cargo. “Culpa de los golpistas”, “¿qué hará la generación del bicentenario?”, “gracias por su sacrificada labor, doctora”, fueron algunos tuits de los azuzadores de jóvenes engañados, quienes tuvieron que comerse sus palabras después de que se revelara que Pilar Mazzetti también se había vacunado. Hay que recordar, además, que el Partido Morado pidió que Martín Vizcarra regrese a la Presidencia tras haber sido vacado por incapacidad moral permanente. Ahora sabemos que los 105 “golpistas” tenían toda la razón en defenestrar a un mitómano de ligas mayores. El tiempo pone las cosas en su sitio.

Si algo nos debería unir a todos los peruanos, así como el fútbol, es el desprecio hacia los funcionarios públicos que, aprovechándose de sus puestos, se inmunizaron mientras miles morían a consecuencia de su miserable gestión pandémica. Sucede que, como arguyó la excanciller Astete, no podían darse el lujo de enfermarse, o, como se excusó Mazzetti, les ganó el miedo. ¡Qué tal con… ciencia la de estos farsantes! Temor sienten los que salen a diario a trabajar enfrentándose a la plaga para no morir de hambre; terror sienten los médicos que están cara a cara con la enfermedad, nadando, prácticamente, en virus. Que esto sirva para no creer más en falsos ídolos inventados por los caviares y la prensa oficialista, que han destruido al país por su odio visceral contra el fujimorismo y el aprismo. Necesitamos, con urgencia, de una vacuna en contra de estos miserables.
Otrosí: otra frase de antología es la del dealer de las vacunas, el vizcarrista Germán Málaga: “Me he equivocado, pero de buena fe”. Que no lo metan preso, que vaya a atender a enfermos en alguna UCI.