Los “muertos” del Reniec

Los “muertos” del Reniec

El Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) existe por previsión expresa de la Constitución de 1993 que creó el Sistema Electoral integrado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y el arriba mencionado.

El Sistema buscó generar mayor eficiencia y especialización en las tareas que hasta entonces concentraba el JNE, y que resultaba inadecuado para asumir el aumento poblacional y la creación de nuevos mecanismos de participación popular, como el referéndum, la iniciativa legislativa ciudadana, las consultas sobre descentralización, etc.

Me cupo la responsabilidad de impulsar en el Congreso Constituyente Democrático (CCD) la propuesta de este nuevo diseño para la autoridad electoral nacional, que fue iniciativa del Fujimorismo, que tomó como referencia diseños similares aunque no idénticos ya vigentes en otros países, como México, que diferenciaban el ente que administraba justicia electoral del ente que organizaba los procesos electorales. La mayor distancia con los modelos vigentes en otros países estuvo precisamente en lo relacionado al ente encargado del registro de la identidad de las personas y de los actos cruciales para ellas, además del nacimiento, como son su estado civil y su muerte.

En muchos países el registro de identidad es netamente administrativo y dependiente del Poder Ejecutivo. La propuesta fujimorista fue que el Reniec sea un organismo constitucionalmente autónomo, integrado al Sistema Electoral y fiscalizado directamente por el JNE en cuanto a la legalidad de la elaboración del padrón electoral.

También me tocó la responsabilidad de impulsar en el siguiente periodo congresal las leyes orgánicas de los tres entes electorales, así como de la Ley Orgánica de Elecciones, todas ellas vigentes hasta la fecha, si bien con algunos cambios que las actualizan.

Con estos antecedentes, expreso mi profunda preocupación y rechazo a lo que hemos conocido en estos días respecto a la vulnerabilidad del registro de personas a cargo del Reniec, al punto de dar por fallecidas, muy oportunamente, en el día, a personas requeridas por la justicia y renuentes a comparecer ante ella y, peor aún, de dar también por fallecidos a personajes públicos en una suerte de malévolo mensaje contra su integridad.

Las explicaciones dadas por funcionarios del Reniec sobre la causa del descalabro, pretendiendo trasladarla al Ministerio de Salud, y su aplicativo informático Sinadef, no hace más que aumentar la preocupación al respecto y confirmar las sospechas de fraude electoral el 2021, considerando la insólita renuencia del JNE a exhibir el registro de ciudadanos que votaron en cada mesa electoral. ¿Cuántos “muertos” votaron en esas elecciones?

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