Los negacionistas de la recesión

Los negacionistas de la recesión

En Perú y Alemania, la recesión (recesión técnica) se produjo en simultáneo con las caídas del PBI durante dos trimestres consecutivos (octubre 22-marzo 23), conociéndose a mediados de mayo, sin embargo, las autoridades MEF, BCR, y el 99% de “gurús” adoptaron durante 60 días la pose del avestruz hasta que Bloomberg publicó “Perú sorprende al encaminarse a una recesión” (17/7/23), en cambio, el Bundesbank informó de inmediato (Bloomberg 25/5/23).

Ante el nubarrón, el ministro de Economía, Álex “Con Punche” Contreras, ha tratado de escabullirse mencionando únicamente: “la caída del PBI en -1.43% en el mes de mayo es debido al fenómeno de El Niño” prometiendo que la reactivación vendrá en el II semestre. Y lanzando humo, vende una recuperación en “W”: “una primera caída por los conflictos, luego recuperación, una nueva caída y hacia delante una recuperación” (18/7/23).

Más cauto, el exvicepresidente del BCR, Luis Alberto Arias, señala que se viene: “o un ajuste del gasto en el II semestre o incumplimiento de la meta del déficit (-2,4% del PBI)” debido a: la desaceleración, las exoneraciones y la amnistía tributaria para grandes empresas (Sentencia del TC).

Es decir, que con la primavera no volverían las oscuras golondrinas sino unas vacas flacas bastante maltrechas.

Elmer Cuba de Macroconsult, oficiando de negacionista, indica que para la recesión no bastan dos trimestres de crecimiento negativo sino otras condiciones: “como una caída severa del empleo y el consumo”. Veamos. Las únicas cifras de empleo actualizadas, la del empleo formal a nivel nacional, indican que al mes de junio el empleo formal ha crecido hasta 5.6 millones, una subida de 3.6 % desde la pandemia (marzo 2020), alrededor de 600 mil puestos de trabajo, pero que viene en caída libre desde hace tres meses. Mientras que las cifras de Lima Metropolitana no son muy auspiciosas: el empleo adecuado (que se gana por encima del sueldo mínimo) en el presente trimestre móvil: abril-mayo-junio, apenas supera los 3 millones, registrando una caída de -4.7% (150 mil empleos) frente a igual período del 2019 (pandemia).

En el mismo lapso, el subempleo se ha incrementado en un 27% hasta situarse en 2.25 millones, ergo, casi otro medio millón de limeños reclutados en el ejército de la subsistencia. Por otro lado, no se conocen aún las cifras de empleo nacional 2023 (INEI publicará con retraso el 15/8/23). Podría inferirse que los nuevos empleos son a sueldo mínimo y en la población juvenil.

En cuanto al consumo privado, el IT23 con 0.7% de crecimiento es el peor resultado desde la pandemia, pero veloz, Cuba saca un conejo del sombrero: la “estanflación” (estancamiento con alza de precios): “la inflación, pese a que se ha aminorado en los dos últimos meses aún es alta y acumulada en los últimos dos años supera el 20%, lo que golpea el poder adquisitivo… y la economía habría bajado -0.4% el I semestre” (18/7/23).

Asimismo, el exjefe del INEI, Farid Matuk ensaya una “ilusión de la recesión”: “Una paradoja de la ausencia crecimiento del PBI es que la generación de electricidad crece sustancialmente, y la capacidad adquisitiva de los hogares crece aún más. Definitivamente el INEI tiene problemas”.

Por ahora, ninguno de nuestros profetas menciona la “deflación” (un retroceso en la inflación elevando excesivamente las tasas de interés), pero el debate recién calienta. ¿Se trata de: Recesión, Estanflación, Deflación o todo es una ilusión?

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