Los peruanos en un nido de víboras

Los peruanos en un nido de víboras

Las grandes y pequeñas tragedias que enfrentó el Perú como Estado y la histórica frustración económica, política y social de los peruanos que, por desconfianza o rencor acumulado, terminamos teniéndole un gran temor al éxito porque cuando comenzamos a conocerlo y a disfrutarlo, generalizamos una percepción de injusticia social inexistente y perdemos de vista que ante una igualdad de oportunidades las generaciones futuras podrían dar saltos cualitativos gigantescos, destruyendo lo avanzado como si en nuestro ADN estuviera como esencia la tendencia a la pobreza, no tanto material sino mental para no tener culpa de nada sino que el mal proviene de los demás y convertirnos siempre en víctimas de otros.

El peruano siempre ha visto en su liderazgo nacional, regional, local y hasta familiar un cúmulo de gente, comportamientos innobles, represiones violentas y virulentas con ladrones por todos lados y sin mayores paradigmas éticos y morales que ha forjado en la nación una conciencia colectiva de rechazo al cambio beneficioso al que, con una visión deformada de un Ulises perdido en mar de oportunidades, percibimos siempre como una agresión de ricos contra pobres.

Parece que los peruanos, con sus excepciones, sufren lo que Mauriac describe en su “Nudo de Víboras” considerándose atrapados en un nido de víboras que no les permite salida alguna y comienzan a odiar a todos y a todo.

La dialéctica concreta que nuestra historia nos refriega en la cara sobre este tema surge de la eterna búsqueda nacional de líderes confiables, transparentes, honrados y con una visión de progreso para hacer realidad los sueños que los peruanos tenemos en lo individual, familiar y social, en cuyo camino siempre nos equivocamos y terminamos dándole poder a los más villanos, saqueadores, hipócritas y cobardes, de modo que la búsqueda continúa como la historia sin fin.

En lo político los peruanos eligieron multimillonarios considerando que no robarían porque ya tenían suficiente poder económico y se equivocaron. Luego optaron por personajes honrados, pero sin carácter cuyo círculo de poder se levantó en peso el erario nacional. Buscaron un liderazgo de fuerza en dictadores que luego se convirtieron en sus perseguidores privándoles de derechos fundamentales como la libertad y la vida. Creyeron en gente que se presentó como la reserva moral del país y obedeciendo a sus designios eligió a los que sucesivamente les mostraban como los mejores candidatos, descubriendo luego que todos resultaron más ladrones e incompetentes que los que les precedieron.

Ahora el pueblo decidió apoyar, olvidándose de lo que pasó con Toledo, a un profesor que se decía honrado, maestro de escuela rural, agricultor y humilde servidor. Se equivocó estrepitosamente porque este gobierno no solo muestra una faceta mafiosa sino una mala entraña para empobrecer impunemente a la gente.

¿Nos liberaremos alguna vez de este nido de víboras?

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