La oposición no puede ni debe satisfacerse con cambios cosméticos. Por ejemplo, ese buenismo que transpira la primera ministra.

Por más inexperiencia que exhiban los congresistas, se sobreentiende que para aventurarse a una gestión en la arena política deben saber que el primer mandamiento de toda persona pensante es dudar siempre de lo que digan y hagan particularmente quienes piensan en las antípodas.

En esencia la señorita Mirtha Vásquez es una política comunista que respaldó el golpe de Estado del miserable Vizcarra, simpatizando con aquella sanguinaria asonada que armaron los rojos de todo pelaje, siendo consciente de que procuraban un “muertito” para echar de palacio a su ex colega Manuel Merino.

Tanto que acabó siendo premiada, al pasar de congresista a presidir un poder del Estado. Más aún, ya siendo la presidenta del Parlamento Vásquez firmó un proyecto de ley, con todas las izquierdas, para someter a referéndum la elaboración de una nueva Carta mediante una Constituyente.

Por eso es imposible creerle el cuento de hadas que narró la premier Vásquez este fin de semana. Según ella, el presidente Castillo “respalda” su tesis para abocarse sólo a atender la pandemia; solucionar el encarecimiento del dólar y el precio de los alimentos; crear puestos de trabajo; dar confianza para atraer inversiones y demás propuestas centroderechistas. Recién luego impulsará un “momento constituyente” y, a través de referéndum, establecerá la asamblea que apruebe la nueva Carta Magna.

Para creerle algo a la premier, será imprescindible que aquello lo repita públicamente el presidente Castillo, y lo reafirme el programa de gobierno que éste deberá presentar al Legislativo en menos de un mes para definir si le otorga o no la confianza. Aún así, la credibilidad ciudadana en el régimen comunista de Castillo es nula.

¡La gente ya no está dispuesta a sus engaños! Las diferencias de mensajes entre primera y segunda vuelta electoral, por ejemplo, confirmaron que Perú Libre está integrado por una partida de aventureros mitómanos, marxistas, inclusive senderistas, que cínicamente engañaron a quienes confiaron en su palabra. ¡Los cambios introducidos en este consejo de ministros son meramente cosméticos! Anteriormente lo explicamos. Sus nuevos integrantes piensan igual a sus predecesores, aunque con mejores modales e hipocresía.

Apostilla. Habrá que ver los cambios que produzca el régimen Castillo en las Fuerzas Armadas, cuyo mando debe renovarse este mes. Es evidente su intención de copar la cúpula militar, como parte de la táctica marxista que, para gobernar, necesita el apoyo de un omnipotente, draconiano aparato miliciano. Uniformado o no.

Ocurre en Cuba y Venezuela, adonde la gente vive espantada y acata los ucases del dictador sin dudas ni murmuraciones. ¡El comunismo acá, en Cuba y/o Venezuela es el mismo! Su objeto es someter a las FFAA al poder de facto político –nunca al poder Constitucional- para hacerlas actuar como fuerza de choque suya frente a una atemorizada ciudadanía. Lo vivimos durante la revolución velasquista. Y como en Cuba, toda oposición será tratada como traición a la patria, castigada además con pena de muerte. ¡Vacancia sí o sí!

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