Queda apenas una semana para que el electorado acuda a las urnas. El país vive una de las peores crisis de su historia pero para nuestras autoridades y muchos analistas y medios pareciera que esto no fuera así. En el campo de la salud, para el Gobierno y muchos candidatos la vacuna es la única solución. La caza del virus con pruebas moleculares y atención en la red primaria no es prioridad. El anuncio de que vacunas como las de Pfizer y Moderna solo aseguran sus niveles de inmunidad por seis meses es un clarinazo de alerta de que el objetivo principal debe ser vencer al virus y no esperanzarse solo en la vacunación.

En el campo económico la situación es similar. Las autoridades y los gurús económicos nos dicen que estamos en plena recuperación económica y que los programas Reactiva y la entrega de bonos y subsidios han permitido una rápida recuperación y que ya estamos en los niveles de actividad similares a los de la prepandemia. Lo que no nos dicen es que los niveles de desempleo abierto están tres veces por encima de sus niveles prepandemia y los niveles de informalidad laboral ya supera el 80%. La mal llamada reactivación se ha concentrado en el sector financiero, telecomunicaciones y la administración pública mientras que los sectores restaurantes, hoteles, salones de belleza, transportes, manufactura, minería, continúan deprimidos.

El desempleo y la informalidad son los problemas centrales de nuestra economía, sino se les da una solución rápida corremos el peligro de una convulsión social. Sin embargo las autoridades y la mayoría de los candidatos insisten en que es un problema de demanda y que continuar con la entrega de bonos y subsidios es la única solución hasta que se reactive la economía.

Lamentablemente los medios no contribuyen a esclarecer la gravedad de la situación. La estructura de los debates entre candidatos tampoco ha ayudado. Los medios se han dedicado a resaltar lo anecdótico, los insultos y las intervenciones del poder electoral y judicial. Ha habido pocas ocasiones en las que se han discutido las propuestas de los diversos candidatos en temas económicos.

En esta entrega, utilizando el modelo de equilibrio general de PREDICE, analizamos los planes de gobierno en temas económicos de los 5 candidatos que lideran las encuestas. Debemos remarcar que el modelo PREDICE no sólo simula la evolución de los principales agregados sino también la evolución de la pobreza y la informalidad. Con fines de comparación se ha tomado como “escenario base” las proyecciones realizadas por el FMI en el mes de marzo con ocasión de las consultas bajo el Artículo IV.

Los supuestos que se han utilizado para la simulación del modelo son: (a) el nivel de inversión pública; (b) el grado de flexibilización laboral; (c) el nivel de inversión privada; (d) el desempleo y la formalización de la economía asociada al aumento de productividad; (e) la reducción/aumento de impuestos; (f) la independencia del BCR; (g) el aumento del gasto público corriente; (g) reforma tributaria y de la Sunat; y (h) los gastos en Educación, Salud, Vivienda, agua y desagüe.

Los planes de gobierno considerados son de Acción Popular (AP), Juntos por el Perú (JP), Fuerza Popular (FP), Renovación Nacional (RN) y Victoria Nacional (VN). La similitud de los PdG de AP y JP ha motivado que se analicen como si fueran un solo partido de Izquierda. Siendo el PdG de AP más populista e incoherente que el PdG de JP. A FP se le ha catalogado como de centro derecha, al de RN como populismo de derecha mientras que al de VN como de centro izquierda.

Para la evaluación de los planes de gobierno (PdG) se ha estimado los desvíos del Escenario Base con periodicidad trimestral para cada plan de gobierno, durante el periodo 2021 – 2026, de los siguientes indicadores: (i) Crecimiento del PBI real; (ii) tipo de cambio; (iii) desempleo abierto; (iv) subempleo (informalidad); (v) deuda pública como porcentaje del PBI; y (vi) pobreza.

Para el caso del PBI, el PdG de FP garantiza no solo una rápida recuperación en los primeros años sino que permite una convergencia a una tasa de crecimiento anual de alrededor del 6%. La rápida creación de puestos de trabajo productivo y la inclusión financiera en las zonas altoandinas y urbano marginales permiten un rápido incremento de la productividad de las zonas ubicadas en la “trampa de la pobreza” y permiten la formalización y dinamización del resto de la economía garantizando un crecimiento sostenido en el mediano plazo.

Los PdG de la izquierda, a través de la entrega de Bonos Universales y política fiscal expansiva, generará un incremento inicial de la demanda que permitirá crecer a tasas superiores a las tasas de la línea base. Sin embargo, la política intervencionista del Estado y las propuestas de una nueva constitución frenarán la inversión privada, lo que motivará una desaceleración acentuada de las tasas de crecimiento por debajo de la línea base proyectándose un crecimiento nulo a fines de 2026.

La ausencia de una clara estrategia de corto plazo en el PdG de RN y la incoherencia de las grandes obras públicas planteadas postergarán el inicio de estas hasta inicios del 2023. Por lo tanto se espera un crecimiento del PBI similar al escenario base en los primeros años de la proyección para iniciar una aceleración del crecimiento del PBI a partir del 2023. La tendencia socialista del PdG de VN permite avizorar un desempeño del PBI que se ubica en medio camino entre la solución base y la solución del PdG de la izquierda.

En el caso del Tipo de Cambio, los PdG de la izquierda harían que se acelere pudiendo llegar a cotizarse en 5.5 soles por US$ a fines del 2026. En el caso de los PdG de FP y RN, el tipo de cambio volvería a los niveles del escenario base aunque de una forma más lenta en el caso de RN por la ausencia de una clara estrategia de corto plazo que crea incertidumbre inicial. En el caso de VN la evolución del TC sería una gradual depreciación que llevaría el tipo de cambio a 4.5 soles por US$ a fines del 2026.

La evolución de las tasas de desempleo abierto y subempleo (informalidad) reflejan las diferentes estrategias de los PdG. Mientras que la izquierda, VN y RN apuestan por el incremento de la demanda vía bonos, subsidios y empleo temporal, el PdG de FP plantea la creación de millones de puestos de trabajo productivo y formal mediante la ejecución de miles de obras pequeñas de inversión productiva en las zonas andinas y urbano marginales. Este choque de oferta productiva permitirá generar un ciclo virtuoso en la economía que propiciará el aumento de la inversion privada en todos los ámbitos de la economía. La estrategia de otorgar bonos y empleo temporal si bien funciona en el corto plazo se agota por la ausencia de la inversión privada ahuyentada por el sesgo intervencionista de los regímenes de izquierda. En el caso de RN, la reducción de la tasa de desempleo queda por encima de la solución base, debido a que las grandes obras públicas intensivas en capital toman tiempo en implementarse y no generan grandes cantidades de puestos de trabajo.

La evolución de los niveles de subempleo refleja también las estrategias de los PdG respecto a la informalidad. Mientras que la izquierda apuesta por la entrega de Bonos y subsidios para reactivar la economía y de modo indirecto reducir la informalidad al mismo tiempo que propone hacer más rígidos los regímenes laborales para garantizar la reducción de la informalidad, FP propone la inclusión financiera y el aumento de productividad mediante programas similares a MiVivienda en los ámbitos rural y urbano marginal y la eliminación de tasas y pago de licencias como medio de promoción de la formalización. RN propone la reducción del IGV y otros impuestos mientras que VN busca la creación de cadenas productivas que fomenten la formalización. La propuesta de FP es la única que tiene resultados en el corto plazo y como consecuencia es la que tiene mayor éxito en la reducción del subempleo y la informalidad.

La evolución de la deuda pública (como % del PBI) y los niveles de pobreza muestran una vez más el impacto de las diferentes estrategias seguidas por los PdG de izquierda y los de derecha. En el caso de AP y JP, el uso desmedido de bonos y subsidios y la ausencia de inversión privada que posibilite el crecimiento del PBI hará que la deuda se incremente a niveles superiores al 50% con lo que se perdería el grado de inversión y limitaría la inversión privada. Por el contrario FP y RN limitarían el crecimiento de la deuda alrededor del escenario base basado en una política fiscal sana. En el caso de RN la deuda crecería por encima del escenario base producto de las grandes obras públicas de infraestructura que se plantea en el mediano plazo.

La evolución de los niveles de pobreza obedece al impacto que tienen los PdG en el crecimiento del PBI. En el caso de la izquierda se da una reducción inicial de la pobreza que no se sustenta en el mediano plazo como consecuencia de no generar un crecimiento sustentado del PBI. FP y RN logran reducir la pobreza pero FP lo hace más pronunciadamente como consecuencia del gran salto de productividad inicial de los sectores más vulnerables.

Las simulaciones del modelo arrojan un claro veredicto respecto al impacto de las medidas propuestas por cada plan de gobierno en el bienestar global de la sociedad. Resta saber si el electorado tomará en cuenta el mensaje que arrojan las simulaciones del modelo PREDICE o se dejará llevar por el mensaje populista de los partidos políticos que buscan maximizar el impacto sobre las necesidades inmediatas de la población sin tomar en cuenta las restricciones económicas que la economía de mercado impone y sus consecuencias en el mediano plazo. El autor es asesor en temas económicos de Fuerza Popular. (El contenido de esta columna se puede consultar en http://www.prediceperu.com/)

 

Para más información, adquiere nuestra versión impresa o suscríbete a nuestra versión digital AQUÍ.

Puedes encontrar más contenido como este siguiéndonos en nuestras redes sociales de Facebook, Twitter Instagram.