La “marcha juvenil” de noviembre fue la parafernalia utilizada por el vizcarrismo y la prensa mercantilista para mantener el “statu quo”, ahora que está demostrada la corrupción del gobierno de Vizcarra. Los propósitos eran claros: la prensa mercantilista y los “caviares” seguir viviendo de las arcas del Estado, usufructuando el dinero de los contribuyentes; y algunos grupos de poder económico viviendo políticas de mayor enriquecimiento a costa de leyes y normas emanadas del gobierno, como la disposición dada por Vizcarra con el Decreto de Urgencia 043-2019 que ampliaba hasta el 31 de diciembre de 2031 los “beneficios” de la Ley de Promoción Agraria.

El cambio de timón en el gobierno hubiera puesto en evidencia no sólo la gran corrupción, sino el desastre del manejo de la pandemia. La prensa mercantilista hubiera quedado en evidencia por sus graves mentiras y ocultamiento de la realidad social y sanitaria, todo ello es gravísimo.

El gobierno entrante no demostró cohesión, era una suma de personalidades muy dispersas carentes de objetivos. La torpeza del gobierno entrante del manejo de las marchas fue por infiltrados que indujeron a generar esos actos de violencia para que caiga el nuevo gobierno, cualquier analista político podía ver claro el rol de la prensa mercantilista. Más fácil hubiera sido una resistencia pasiva y demostrar que la violencia venía de infiltrados azuzados por la prensa y los “morados” y “caviares” cuya presencia era evidente.

El parlamento, del cual surgieron los gobiernos de Merino y Sagasti, bajo la misma modalidad, demostró su “analfabetismo político”. Apenas vieron una movilización social hicieron cubileteos y cálculos de ganancias y pérdidas políticas, dejaron sin piso a Merino y cándidamente se fueron a entregar en los brazos de los que sostenían a Vizcarra y la corrupción de su gobierno.

Cumplida la parafernalia de “marcha juvenil”, los mismos del gobierno de Vizcarra, con cambio de rostro, terminaron reacomodándose. La prensa, el sistema judicial, el gobierno, los grupos de poder, todo sigue igual… los peruanos cada vez más pobres y el covid-19 matando más peruanos. No les importó que las “marchas juveniles” dieran origen a la segunda ola de la pandemia por covid-19. Desde el gobierno hay ausencia de un plan para enfrentar la pandemia, con los mismos actores, simplemente el señor Sagasti nos está haciendo vivir lo que ya padecimos con Vizcarra.

Concluyo en 3 cosas: 1) Vivimos la segunda etapa de gobierno del vizcarrismo, ahora sin Vizcarra; 2) El comportamiento de un sector importante de la prensa es el mismo que el vivido en la época montesinista; 3) En el manejo de la pandemia en nuestro país se habrían cometido delitos de lesa humanidad por el abandono de pacientes covid-19 por parte del Estado y que se podría demostrar mediante procedimientos de auditoría especializada.