Los roba banderas

Los roba banderas

El brazo edulcorado del comunismo, es decir, los caviares, esos parásitos del Estado, han robado las banderas de todas las buenas causas, y la derecha se lo permitió. Salud materno infantil, derechos de las minorías sexuales, situación de las mujeres, medio ambiente, todas esas “pelotudeces democráticas” (como las llama el congresista Guillermo Bermejo), pero que tanto usan para apelar a las juventudes y atraparlas con el marxismo-leninismo-mariateguismo-pachamamismo.

Los temas ecológicos, la problemática ambiental, la degradación del ambiente en que vivimos, tiene sin cuidado a los rojos y caviares. Su desinterés por la tamaña tragedia ambiental causada por el derrame petrolero de la española Repsol es una muestra. Se hubiera esperado, al menos, el cierre de esa refinería y el cobro de una multa acorde al daño. El único caviar que estuvo dando vueltas por la zona fue el excongresista morado, Daniel Olivares, devenido en conservacionista porque encontró puesto en la ONG internacional Oceana, pese a que durante su periodo congresal no presentó proyecto alguno sobre estos temas. La acción y preocupación ambiental nunca estuvieron en la agenda de la izquierda. Hoy usan el tema como parte de su revolución cultural.

A los ladrones de las banderas conservacionistas, hay que recordarles que en la “Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano” o “Conferencia de Estocolmo” (1972); Indira Gandhi refirió que “A través de toda la India, edictos grabados en roca recuerdan que hace 22 siglos el emperador Asoka definió como deber del rey proteger a los ciudadanos, castigar a los infractores de la ley, y también preservar la vida de los animales y de los árboles de la floresta”. Asoka reinó desde 273 a 232 a. C.

La preocupación por el cuidado del ambiente nació en el seno de las élites. El filósofo griego Platón (428-348 a. C.), aristócrata él, afirmó: “Quien ensucia el agua debe limpiarla”. En el siglo XIII, Europa adopta las primeras medidas conservacionistas, y para 1576 el príncipe de Orange y Holanda dispuso preservar a perpetuidad el bosque de La Haya.

En nuestro país, la conciencia ambiental data de tiempos prehispánicos, y en el virreinato los españoles siguieron esta tradición, dictando diversos edictos y ordenanzas con claro espíritu conservacionista. En 1577, el Rey de España emitió una real ordenanza limitando la saca de llamas, alpacas, guanacos y vicuñas para promover la conservación del “ganado mayor”, como llamaron a nuestros camélidos. Y diversos notables manifestaron su preocupación por la depredación de esta y otras riquezas naturales. Gran defensor de la vicuña fue el marqués de Rocafuerte.

En “Recursos Naturales Renovables y Pesca, siglos XVI y XVII”, la doctora María Rostworowski de Diez Canseco informa de la preocupación por los temas “verdes” durante el dominio español. Luego Simón Bolívar sentenció: “la naturaleza debe presidir todas las reglas”.

Todo esto, a modo de información para los zánganos roba banderas.

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