Los tres villancicos navideños

Los tres villancicos navideños

Tres hechos remecen la alicaída economía peruana en las vísperas de las fiestas navideñas: el primero, el “maquillaje contable” perpetrado por el ministro de Economía, Alex Contreras, “ampayado” por el Consejo Fiscal (CF) -que integran hasta tres exministros de Economía: Carlos Oliva, Alonso Segura y Waldo Mendoza- al tomar como adelanto S/ 1.000 millones del Banco de la Nación como adelanto de utilidades, reduciendo artificialmente el déficit fiscal que cerraría en -2.7% del PBI, por encima del tope de -2.4%, que estableció la regla fiscal del Marco Macroeconómico Multianual. Contreras, en lugar de reconocer que no podría cumplir con este tope, recurre al makeup, como viajando en una máquina de tiempo al pasado, cuando el titular del MEF (1977), general EP Alcibiades “Caballococha” Saenz Barsallo, burló en la negociación de un acuerdo a una misión del FMI. Pero aquí no quedaron las maromas. Emulando a su exjefe Pedro Francke, tramitó el Decreto de Urgencia (DU) 039-23 por S/ 400 millones (garantías MYPERU) -saltándose a la garrocha el requisito de transparencia de proponer un crédito suplementario en el Congreso- así como sucedió con el malsano DU 102-21, al amparo del cual se consumaron las trapacerías en las obras de saneamiento en Chota y otros distritos.

El segundo hito es la caída por sexto mes consecutivo del PBI en octubre: -0.82%, siendo el acumulado enero-octubre -0.65%, cifras que auguran un guarismo negativo al cierre del 2023, luego de una racha positiva de 25 años. Para remate, se estima un rebote del PBI de apenas 1.9% en el 2024, como penitencia por haber elegido al inefable Pedro Castillo para celebrar nuestro bicentenario. El PBI viene cayendo en lo que va del año en los sectores más representativos del empleo: agropecuario -4%, industria (manufactura) -6.6%, construcción -9.2% y finanzas -8.2%, que explican la pérdida de empleos a nivel nacional: 300 mil empleos formales y 111 mil subempleos, desdibujando el exagerado optimismo que exhibe Julio Velarde del BCR por el incremento del empleo formal -que enfatiza para seguir negando la recesión- porque en los últimos doce meses solo ha crecido en 9 mil puestos de trabajo. No obstante, el piurano Jaime Reusche vicepresidente de Riesgo de Moody’s, ve un panorama positivo para la economía peruana en el 2024 (2.7% del PBI) a la vez que saluda las piruetas contables de Contreras: “El hecho de que el déficit fiscal no se haya escapado de las manos es una buena señal de la moderación” (15/12/23). Parafraseando a Milei: “Hay Plata” para los acreedores. Eso basta.

Y la tercera señal es que el BCR ha trocado de timorato a cicatero, ya que por cuarta vez consecutiva y mensual apenas ha rebajado en un “cachito” de 0.25% la tasa de referencia de política monetaria, situándola en 6.75%, pese a que la inflación ha bajado a 3.64%, (la inflación subyacente sin energía y alimentos 3.09%) y que la FED (Banco Central EE.UU.) ha anunciado que no volverá a subir la tasa de 5.25%.

Sin embargo, solo nos queda mantener la esperanza que en algún momento Julio Velarde lea al premio Nobel Joseph Stiglitiz, que explica que la reciente inflación no se debe al exceso de la demanda, menos aún en un Perú famélico al borde de la desnutrición (43% de déficit calórica en Lima Metropolitana-INEI), en donde los desembolsos de créditos -que resultan carísimos por las altas tasas- prácticamente se han congelado.

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