Columnista - Luis Garcia Miró Elguera

¿Alguien indemnizará al planeta?

Luis Garcia Miró Elguera

2 abr. 2020 18:30 pm
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La pandemia Covid-19 ha desnudado la enorme vulnerabilidad del planeta, haciéndolo prisionero de un enemigo invisible e inexistente -como ser vivo- que, sin embargo, no solo ha paralizado al mundo por plazo aún indefinido sino que, al final de la crisis, todo apunta a que habrá diezmado a centenares de miles de terrícolas, fuera de producir un cataclismo socioeconómico de colosal dimensión. Las cifras son estremecedoras en cuanto a pérdida de vidas humanas, de hambre generalizado, de empobrecimiento multitudinario, de atraso universal y, sobre todo, de luto, dolor e impotencia. Estando en pleno tercer milenio, con el inimaginable desarrollo en todo orden de cosas que ha alcanzado el orbe -sobre todo en el último medio siglo- no estaba en el imaginario de la gente encontrarse, de una semana a la otra, en la condición en que se encuentra ahora, obligada permanecer encerrada en su casa sujeta, además, a restricciones de todo orden para evitar contagios que agravan su situación. Gente que súbitamente ha visto evaporada su libertad, su trabajo, sus ahorros, sobreviviendo sin saber que el día que aparezca la luz al final del túnel deberá rehacer su vida en un mundo deprimido, en otros casos severamente empobrecido y, eventualmente, incluso arruinado. Y todo por un virus desatado, incluso, mucho antes en China.

Recordemos que en noviembre 2019, en la populosa ciudad de Wuhan (11 millones de habitantes), el coronavirus de marras ya circulaba entre su gente sin que el gobierno chino moviese un solo dedo para controlarlo. Yerro cuyas afectaciones locales nadie conoce -y no podrán saberse jamás- por ser un país gobernado por un partido comunista cuyas características son silenciar lo que le conviene y exteriorizar estruendosamente aquello que le interesa. Es decir, el costo del cataclismo que viene soportando el mundo tiene origen conocido; pero hasta hoy no aparece el culpable que lo asuma. Si aquel experimento se hubiese realizado en alguna nación de Occidente, estese seguro, amable lector, que las cosas serían diametralmente diferentes. Pero la realidad es otra. El comunismo pretendería embaucar al mundo haciendo que los resultados de “su prueba” los asuma el resto de países. No el originario de esta plaga letal, que todo apunta a que se habría generado como “investigación científica” aparentemente sin respetar las elementales normas de seguridad, siendo conscientes de que se trataba de un “ensayo” cuyas consecuencias, estamos viéndolas, serían diseminadas por toda la humanidad.

Apostilla. Un estudio de abogados de Florida, EEUU, ya ha presentado una demanda colectiva (Class Action) contra la Republica China, alegando que “Beijing sabía que el Covid-19 era peligroso y podía causar una pandemia, pero actuó proverbialmente metiendo la cabeza en la arena por interés económico”. También Larry Klein, abogado de derechos humanos, ha planteado otra demanda contra el gobierno chino basada en que el Covid-19 es un arma biológica y acusa a China de “haberla expandido en forma deliberada y/o accidental, en vista de que el coronavirus ha traspasado los límites de la provincia china de Hubei e infiltrado en Estados Unidos”. Reclama US$20 trillones.

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