Columnista - Luis Garcia Miró Elguera

¿Autocracia en tiempos del coronavirus?

Luis Garcia Miró Elguera

30 mar. 2020 03:00 am
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Los humos siguen saliéndosele por las orejas al mandatario peruano, hinchado por su nuevo rol como experto en emergencias que le ha permitido convertirse en galán de la televisión popular, apareciendo media hora diaria en esta comedia que puede acabar en tragedia llamada la Pandemia Covid-19. Dicho esto, el periodismo no solo significa registrar hechos con la mayor rigurosidad posible –lo contrario a lo que hace la prensa venal comprada por el Gobierno- sino que parte de su rol estriba en descifrar aquellos entresijos del poder que le sugieran a la sociedad una imagen irreal de las auténticas intenciones del régimen de turno y/o la palabra disfrazada para disimular el verdadero propósito del gobernante. En coyunturas como la actual –donde las autoridades se arrogan poderes sublimes so pretexto de “salvar a la población” (cuando la mayoría de sus decisiones son improvisadas, desfasadas, precipitadas; o inclusive adoptan juicios inconvenientes que generan mayor gravedad en campos como la socioeconomía, por ejemplo)- en tales circunstancias, decíamos, surge la tentación del líder ensoberbecido de imponer el orden mediante un autoritarismo trajeado de demagogia buenista.

La cuarentena domiciliaria es una medida recomendada por la Organización Mundial de la Salud; no un invento peruano. Su establecimiento es indispensable. Salvo que el mandatario prefiera colocar en riesgo la salud y vida del ciudadano, lo que implicaría un crimen que, tarde o temprano, deberá saldar. Desde esta esquina respaldamos no solamente las dos primeras semanas de cuarentena impuestas por el Gobierno, sino que, a partir del primer día, alertamos que dos semanas serían escasas debido a que en ese plazo recién se declara la infección del coronavirus. De manera que haría falta una o dos semanas más para contenerlo en aquellos espacios donde hubiese brotado. Es evidente que de poco sirve una cuarentena para conocer sus resultados si falta lo más elemental: las pruebas tomadas, previa y posteriormente, para saber la magnitud de la extensión de la epidemia. Lamentablemente esta es nuestra realidad. Apenas se tomó un centenar de tests sin criterio alguno, utilizando una llamada “prueba rápida”, PCR, que es inexacta. Recién esta semana -o la siguiente- llegarían los kits para las pruebas moleculares, que sí son precisas. Pero mañana arranca la tercera semana de cuarentena. Empieza obviamente sin insumos para los tests moleculares ni tampoco suficientes equipos para procesar los respectivos resultados, impidiendo cualquier catastro válido. Y sin estadística, amable lector, mal podremos saber las conclusiones de todas estas cuatro semanas de confinamiento.

Repetimos la cuarentena domiciliaria es indispensable. Pero ahí no queda el asunto. Sin una data potente el corolario de aquellas pruebas -contrastado con el tiempo de confinamiento de la población- resultaría inservible. Y continuaríamos en la nebulosa. Pero la crítica pareciera irritar al régimen Vizcarra. Ayer EXPRESO publicó la denuncia del periodista Diomedes Mosquera Cotrado señalando que el fiscal David Paye Apaza pretendió arrestarlo por criticar la extensión de la cuarentena. Por la misma razón la noche del sábado detuvieron al editor regional de OjoPúblico. Cuidado con la tentación dictatorial en tiempos del coronavirus, presidente Vizcarra.

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