Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:





Choque de trenes a la vista

Mucha agua ha corrido desde que Martín Vizcarra, colgado de Pedro Pablo Kuczynski, se aupara al poder participando en una plancha presidencial que nadie comprendía cómo se formó. Hasta que Carlos Bruce aclaró que Kuczynski colocó de primer vicepresidente a Vizcarra para bajarle el tono sanisidrino a su propuesta. Sin embargo, tras diecisiete meses al frente del Ejecutivo sin hacer eso que la Constitución lo obliga que es gobernar sino más bien haciendo politiquería barata y fundamentalmente perseverando en una actitud golpista con la cual ha debilitado los cimientos de nuestra frágil democracia y puesto en riesgo el Estado de derecho en el Perú el presidente Vizcarra desecha nuevamente una oportunidad para decirle al país que, antes que sus ambiciones personal, sus apetencias ideológicas y las peligrosas amistades progresistas que lo tienen secuestrado, está su apego a la Constitución y su defensa de los intereses de TODOS los peruanos. Tanto aquellos que coinciden con su prédica antidemocrática disfrazada de aquel sempiterno buenismo que utilizan los progremarxistas como con quienes discrepan de su manera temeraria de conducir al Perú hacia el descalabro general.

Vizcarra acaba de declarar para la revista Semana Económica que no existe vuelta atrás. O el Congreso aprueba apresuradamente la convocatoria a elecciones generales el año entrante o clausura el poder Legislativo. La única novedad es que la decisión ya no la tomará en agosto, sino en setiembre. Sobre la nueva tendida de mano del presidente del Congreso, Pedro Olaechea, dijo que conversaría con él sobre cualquier asunto. Menos sobre el adelanto electoral. Es decir, insiste en su propuesta golpista, antidemocrática que abre el camino para que cada vez que algún presidente no sepa sintonizar con la mayoría parlamentaria decida hacer lo mismo, convirtiendo al Perú en una nación impredecible y desconfiable. Y la necedad esta de recortar el período presidencial se volverá crónica, en tanto continúe degradándose nuestra ralea política presentando a personajes como Vizcarra, sin la menor talla para estadista.

En vez de claudicar repitiendo esa monserga “no puedo gobernar porque este Congreso no me deja”, Vizcarra debería reconocer que su vesania ya ha conducido al Perú a una crisis política, social y económica de serísimas proporciones. Y que solventarla le costará muchísimo sacrificio al pueblo. Recordemos, amable lector que, constitucionalmente, el poder Ejecutivo gobierna. ¿Cómo? Coordinando con el poder Legislativo la aprobación de los presupuestos anuales y el otorgamiento de facultades especiales para que éste delegue en el gobierno el poder de aprobar leyes mediante decretos legislativos. Todo esto ocurrió oportunamente. Nunca hubo reparos. De manera que Vizcarra ha tenido expeditos todos los recursos para GOBERNAR. Sin embargo, no lo hizo. Su negligencia ha propiciado esta crisis económica. Y sus devaneos politiqueros por esconder su desgobierno han engendrado nuestra crisis sociopolítica. El choque de trenes está a la vuelta de la esquina. Vizcarra ya no dialogará con Olaechea sobre su inconstitucional recorte del período gubernamental. Vizcarra será responsable de su vacancia, o culpable que de que regresemos a las épocas velasquistas encarnadas en su contemporánea versión chavista.





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