Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:





Cuestionable celeridad en el TC

Lo más probable es que la mayoría del Tribunal Constitucional politizado, abstracto y todopoderoso que todavía tenemos –por cortesía de la izquierda nacionalista de los Humala– vaya a fallar a favor de anular la ley promulgada por el Congreso que prohíbe la propaganda oficialista trajeada de publicidad estatal. Reiteramos, la ley no impide el avisaje estatal, solamente la “publicidad” oficialista. Analicemos entonces. La izquierda populista que maneja los hilos del Constitucional necesita penetrar en los medios para que estos le hagan ver a la población el otro lado de la luna: lo que quiere “informar” el oficialismo con dinero del contribuyente. Ciertamente no le interesa que el periodismo se encargue de retratar y comentar libremente la verdad de las cosas. De otro lado la mayoría de los actuales tribunos son permeables al dictado de la progresía caviar. No tanto por estar convencidos del contenido de sus ucases, como por ser conscientes de que los caviares manipulan el apparatchik político que pone y saca a tribunos, jueces y fiscales. Y porque, asimismo, endiosa o difama a todo aquel que comulgue o no con su fariseísmo. Pero existe otra motivación. La demencial, desvergonzada presión que viene ejerciendo esa prensa adicta a seguir recibiendo el multimillonario subsidio del Estado, revestido de avisaje oficial. Peor todavía, porque se trataría de una motivación crematística orientada a conseguir que el Estado siga subvencionando a los grandes grupos mediáticos –que dicho sea de paso atraviesan por problemas financieros– en contraprestación a que informen y opinen de acuerdo al régimen político de turno. Bien sea transmitiendo las “primicias” enviadas desde palacio, emitiendo y destacando las “noticias” elaboradas por los “especialistas en prensa” que contratan los gobernantes, o participando como invitados exclusivos en los viajes que paga y organiza el régimen que controla el poder. Apunta entonces a acorralar a los tribunos para que voten como exigen estos medios ajenos a la auténtica libertad de prensa. Una libertad que debería operar sobre la base de comportarse absolutamente independiente del poder.

Asistimos entonces a un blitzkrieg de los trusts mediáticos que amenazan a cualquier ente estatal que se atreva a convalidar la ley Mulder promulgada por el Legislativo. En este caso, al Constitucional. Aunque es probable que lo mismo suceda con el Judicial, en la eventualidad de algún trámite de amparo. La gran mayoría de las informaciones políticas que aparecen en los diarios y las estaciones radiales y televisivas controladas por estos consorcios mediáticos están sesgadas hacia al monotema de desprestigiar la ley Mulder.

Apostilla. Un elemento que evidenciaría el cuestionable interés declarado por el TC para laudar “a la brevedad” la demanda de inconstitucionalidad contra la ley Mulder, sería que en un año dejan el Constitucional los tribunos Blume, Espinoza-Saldaña, Ledesma Narváez, Ramos Núñez y Sardón, quienes quisieran pasar a la historia como “adalides de la libertad de expresión”. Sin embargo los peruanos somos testigos de la inmensa carga procesal que acumula ese tribunal. Para cualquier mortal su causa tardará cinco años en resolverse. ¡Pero para la gran prensa será cuestión de meses!





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