Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:



Dictadura, fujimorismo y caviares

¿Qué diferencia existe entre la mayoría calificada, electa por el pueblo, que mantuvo Fuerza Popular en el Congreso que clausuró Vizcarra -acusándolo de obstruccionista- y el monopolio de autocracia imperial que viene acumulando la progresía marxista –los caviares-, secta de blanquitos acomplejados que jamás logró ser elegida por el pueblo pero ha capturado el Estado chantajeando a un gobernante inútil apellidado Vizcarra? Primero, el fujimorismo gobernó con reconocido éxito desde el 90 hasta 95. Acabó con la quiebra nacional -gestada por el golpe pro cubano de 1968 y agravada por las ideas neosocialistas del primer régimen aprista- y desarticuló al letal terrorismo apresando, procesando y condenando a toda la cúpula de sendero y mrta.

Ello trajo la declaratoria de guerra del socialismo contra el apellido Fujimori, y paralelamente malogró el triunfo del Estado contra el terrorismo utilizando la comisión de la verdad para liberar a gran parte de la cúpula senderoemerretista, obligando asimismo a indemnizar, con decenas de millones de dólares, precisamente a quienes asesinaron a 35,000 peruanos, aparte de destruir gran parte de la infraestructura nacional. Segundo, el fujimontesinismo –versión distinta al régimen inicial producto del triunfo democrático de Alberto Fujimori sobre Vargas Llosa- fue una dictadura cívico-militar imputada por muchísimos abusos, corrupciones, violaciones de ddhh, etc., que logró consolidarse en el poder debido a que dominó los tres poderes del Estado, además de la Fiscalía y otros espacios de la burocracia nacional. Tercero, Toledo inauguró una saga de mandatarios corruptos, seguido de Humala y PPK; aunque Vizcarra hace lo imposible por salir en esa misma foto. También, dos de estos cuatro presidentes que sucedieron a Fujimori –Humala y PPK- destruyeron la economía y gobernaron sometidos a una progresía marxista a la cual alentaron para que se infiltrase en nuestro Estado. Afortunadamente no lograron implantarla en el Legislativo, porque la ciudadanía jamás la eligió.

Es evidente que, salvo uno de los sucesores de Fujimori –Alan García-, ningún otro presidente elegido bajo las reglas democráticas hizo algo positivo por el Perú. Toledo vegetó en palacio bebiendo todo lo que pudo y robando más de lo que imaginó. Ahora está encarcelado en EEUU aguardando ser deportado al Perú. Ollanta estafó a los peruanos con una propuesta chavista para gobernar que después transformaría en un mamarracho de gestión, por las ansias desbocadas de Nadine Heredia; no solo por ambición de poder sino de dinero. Por esta razón la pareja está acusada de corrupción y en vías de ser procesada; muy probablemente, condenada.

Luego arribó PPK, quien acabó siendo un fake politician, castigado por su infamante uso del Estado en beneficio personal, combinación que lo ha llevado al umbral de un proceso penal pulverizando su desgraciada experiencia política. Además Humala destripó la exitosa economía que heredó -nos acompañaba desde los noventa- y Kuczynski le dio el puntillazo definitivo. En conclusión, la diferencia es que Fujimori gobernó elegido por la sociedad, mientras los otros cedieron sus poder a la progresía-marxista que ha engendrado una dictadura disfrazada de democracia. Para efectos prácticos, idéntica o peor a la de Fujimori.



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