Columnista - Luis Garcia Miró Elguera

El Comercio desinforma al Perú

Luis Garcia Miró Elguera

17 jun. 2019 03:20 am
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Los medios vendidos por la corruptela del avisaje estatal a un régimen que propicia el retorno de las empresas estatales –como cabecera de playa para alcanzar su plan máximo de reinstaurar el velasquismo– han instituido el vicio de las encuestas como palanca para recalibrar su línea mediática de acuerdo al interés que se persiga. En la actualidad, ese objetivo es adular al régimen de turno y destripar a la oposición. Esto no es otra cosa que una rentable y abyecta dictadura periodística, disfrazada de un presunto afecto por satisfacer la voluntad del público lector. Hoy día el aliciente de los medios vendidos a Palacio (todos atraviesan por una terrible situación económica) es apoyar a un Vizcarra –sensiblemente escorado a una zurda de corte velasco/chavista– a cambio de un subsidio trajeado de publicidad estatal.

En otras oportunidades la meta pudiese ser conseguir apoyo político para obtener determinada prebenda. Y existen asimismo ocasiones en que la prensa se entrega al régimen de turno buscando ayuda para imponerle a la sociedad ciertas políticas que, en solitario, aquel medio no podría alcanzar. Esto último ocurrió cuando El Comercio se entregó a las fauces del dictador militar Velasco para satisfacer el ego del director de entonces del citado medio, que se había empeñado en una feroz campaña contra la International Petroleum Company, cuyo leit motiv no era otro que consolidarle una línea progresista al periódico para presentarlo como defensor de las causas populares. En los tres escenarios, cualquier medio que pruebe la cicuta del poder sometiéndose al gobierno de turno -a cambio de lo que fuere– resultará traicionando sus principios.

Hoy comprobamos que el régimen Vizcarra utiliza de manera procaz a una prensa que ha perdido toda vergüenza, hipotecando su línea periodística desesperada por el caos económico que la cercena. El Comercio y sus secuaces no solamente han apostatado sus propios principios, sino que han traicionado a sus lectores envenenándolos con el elíxir de la desinformación. Una vileza usada sólo por los descastados para prostituir el periodismo, como solían hacerlo los soviéticos y continúan haciéndolo los cubanos.

Y el instrumento contemporáneo para desinformar al lector –y al país– es precisamente la corruptela de las encuestas de opinión, fabricadas a la medida de las circunstancias que le interesen el medio que las contrata. En estos momentos la finalidad es adular al gobernante Vizcarra, mostrándolo como un presidente popular respaldado por índices de aprobación verdaderamente falsarios. Ayer El Comercio destacaba a toda página en su portada que Vizcarra “recupera (aceptación popular) al haber aumentado ocho puntos hasta alcanzar 50 % de las preferencias ciudadanas, en tanto la desaprobación baja seis puntos hasta ubicarse en 41 %.” Extrañamente, otro diario del conglomerado de la concentración mediática oficialista –Gestión– resaltaba hace apenas cuatro días que el mandatario Vizcarra resultó desaprobado por el 53 % de los peruanos (siete puntos más que en enero). “Esta sensación sube a 57.6 % en el segmento C (…) En cuanto a las regiones, el malestar se eleva a 65.9 %”. ¿A quién creerle? La desinformación que transpira El Comercio es delictiva.

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