Luis Garcia Miró Elguera

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EL MUNDO AL REVÉS

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El establishment vizcarrista defiende a Toledo

Alejandro Toledo Manrique es uno de los seres más despreciables que ha nacido en este país. No únicamente por su desmedida ambición para hacerse del poder sino, sobre todo, por la fórmula perversa que utilizó para llegar a él. Se aprovechó de todo y de todos cuando Alberto Fujimori había perdido tanto reflejos como vigor. Y con ello, desvanecida su capacidad de control debido a la gravísima situación política derivada de la pérdida de confianza de Washington en Montesinos y, consecuentemente, en el gobierno fujimontesinista. Ocurrió al conocerse que Vladimiro Montesinos se atrevió a intermediar en un contrabando de armamento proveniente de Jordania, destinado a las FARC. Hecho denunciado por la CIA en agosto de 2000. Aquel puntillazo acabó con la expectativa de Fujimori de un tercer período presidencial. Su triunfo electoral en la re-reelección ocurrió meses antes de que EE.UU. decidiera propinar ese definitivo voto de censura. A su gobierno. Y a él.

Este vacío de poder fue aprovechado por Toledo para infiltrarse en el sistema vascular de las ONG, y en “mecenas” como Soros. Todos prestos a financiar a politicastros que impongan sus ideas en banana countries, como consideran al Perú. Toledo levantaría así una fortuna en donaciones dizque para derrocar al corrompido y violador de derechos humanos Fujimori. Aunque en el camino, la mayor parte de esos recursos acabarían en su bolsillo. Sin embargo el sinvergüenza de Toledo se dio maña para estructurar una falsaria imagen de demócrata impoluto, captando la atención de los –siempre cándidos– periodistas y gobernantes extranjeros que confiaron en aquel culebrón. Por cierto, parte importante de la parafernalia para desestabilizar a Fujimori fue la “marcha de los Cuatro Suyos”, organizada entre otros por Gustavo Gorriti.

Toledo llegó finalmente a ocupar la presidencia de la República coronado en Machu Picchu por su esposa como el “cholo sano y sagrado”. El resto es historia. Toledo fue de por sí un ser corrupto. Lo mismo que su régimen. La mera entrega de Canal 4 a El Comercio para que éste cesara la campaña de demolición contra él –estuvo a escasos días de desembarcarlo de Palacio– es una de las tantas experiencias sucias toledanas.

Sin embargo recién en 2016 se supo que Toledo se embolsicó US$ 35’689,918.51 por sobornos recibidos de Odebrecht. Todavía falta determinarse cuánto captó de OAS, Camargo y Correa, etc. Es decir, un individuo corrompido por los cuatro costados que se presentó ante los peruanos como el ángel salvador que erradicaría la podredumbre sembrada por el fujimontesinismo. Hasta hoy, no obstante, las perspectivas apuntan a que Toledo robó mucho más que su predecesor.

La investigación llevada a cabo por la Comisión Lava Jato en el Parlamento acopió valiosísima información sobre el asalto perpetrado por Toledo. Aunque todo indicaría que este escrupuloso análisis despachado meses atrás a la Fiscalía –con irrebatibles conclusiones contra Alejandro Toledo– ha sido desechado. ¿La razón? Quien presidió la comisión fue la legisladora Rosa Bartra de Fuerza Popular. Aquello reafirma que el establishment vizcarrista-progre-marxista –entremezclado en Palacio, la Judicatura y la Fiscalía– patrocina a Toledo.






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